El acusado de maltratar a sus animales dice que había ovejas muertas porque no tenía dinero para llamar al camión

El acusado por maltrato animal sentado en el banquillo de los acusados.
EUROPA PRESS
Publicado 19/12/2018 12:00:10CET

   OVIEDO, 19 Dic. (EUROPA PRESS) -

   El acusado de desatender a los animales que tenía en sus cuadras de Porrúa, Llanes, algunos de los cuales murieron por falta de comida y agua y otros muchos presentaban síntomas de abandono para el que el Fiscal pide 13 años de cárcel, ha asegurado ante la juez que cuidaba a los animales "diariamente y les daba de comer y beber todos los días".

    Por contra, la persona que alertó de la situación --un trabajador que desde el tejado en el que trabajaba veía la cuadra-- ha asegurado que lo hizo tras observar que los animales estuvieron durante quince días encerrados sin que nadie se acercase a la cuadra, excepto una tarde en la que vio al acusado llevar una bolsa de barras de pan, y compartiendo espacio con otros animales muertos.

    El acusado únicamente ha reconocido que tuvo dos ovejas muertas en la finca durante dos días porque no tenía dinero para llamar al transporte que las debería recoger, pero ha negado el resto de los hechos descritos por el fiscal.

   Así ha manifestado que si la policía no encontró rastro alguno de comida ni agua cuando fueron a la finca era porque comían fuera de la cuadra, en el suelo de la finca y ha atribuido la aparición de gallos muertos al ataque de "alguna alimaña".

   "Yo sacaba a los animales por el día y los guardaba por la noche. Les iba a dar de comer por la mañana y por la noche, están a 300 metros de mi casa y si no iba yo iba mi madre. Las ovejas muertas nos las había recogido porque no tenía dinero para llamar a los que las recogen, pero murieron de viejas y sólo llevaban dos días muertas", ha dicho el acusado que ha insistido en que los animales que tenía si bien "no estaban gordas, gordas, estaban normal".

   A preguntas del Ministerio Fiscal el acusado ha negado que el cadáver de la oveja que había en el cauce del río y la que había en un contenedor cercano a la finca fuesen de su pertenencia. Ha indicado además que los restos de animales aparecidos en la finca eran de "hace ya muchos años".

   Bien diferente es el relato de la Fiscalía que describe una situación dantesca y los agentes de la policía local que acudieron a la finca en enero de 2018. Así uno de los agentes ha indicado que la cuadra "estaba llena de excrementos, las ovejas muertas estaban descompuestas y no se reconocía ni siquiera que eran ovejas, había gallinas muertas y dos burros en un estado total de abandono".

   El agente del Seprona que elaboró el atestado también ha corroborado el estado de abandono que presentaba la cuadra que ha definido como "una especie de chamizo con suciedad con una importante capa de excrementos". También ha relatado que los vecinos, si bien no se atrevían a declarar, si le dijeron que el estado de los animales era desde hacía tiempo "lamentable" porque no eran atendidos como debieran.

   El veterinario que acudió a la finca ha descrito la cuadra "como una auténtica pocilga, donde los burros tenían los excrementos hasta la rodilla e intentaban comer la lana de las ovejas muertas". Además ha asegurado que hallaron un carnero muerto y medio tapado por una chapas, una oveja muerta en el río y más de cuarenta gallinas muertas en un saco.

   "Las ovejas que quedaban vivas estaban en unas condiciones tan lamentables que yo no he visto en mi vida", ha relatado el veterinario.

   El fiscal sostiene que el acusado con total desprecio hacía las más mínimas consideraciones para la salud animal, al menos desde finales del mes de diciembre de 2017 se desentendió total y absolutamente de los animales que tenía en una cuadra situada detrás de la Iglesia de Porrúa. Con anterioridad les había proporcionado escaso cuidados, con poca agua y comida, pero desde esa fecha cesó en cualquier cuidado, lo que provocó el fallecimiento de dos gallinas y dos ovejas, así como el extremo estado de delgadez de los dos burros, que ante la falta de alimento, llegaron incluso a comer la lana de las ovejas.

   Al ser descubierta la situación, el investigado se deshizo de tres de las seis ovejas que tenía en otra cuadra situada en el barrio de Aguiyon, y las tres restantes las trasladó a otra cuadra situada en la zona de la bolera, donde las encerró en un espacio de unos 30 metros cuadrados, sin agua y en un estado de delgadez anormal. Igualmente se encontraron más cadáveres de ovejas, pollos y restos de huesos, así como un olor a putrefacción en el terreno.

   La Fiscalía considera que los hechos son constitutivos de un delito continuado de maltrato de animales domésticos o amansados y pide que se condene al acusado a 13 meses de prisión e inhabilitación especial para ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga que ver con animales y privación de derecho a la tenencia de animales durante 3 años.

   Además, en concepto de responsabilidad civil, la Fiscalía solicita que el acusado indemnice a la asociación 'Mundo vivo' con la cantidad que se determine en ejecución de sentencia por los gastos ocasionados para el cuidado de los animales.

   Por su parte la acusación particular ejercida por Mundo Vivo solicita 16 meses de prisión y privación de tenencia de animales durante cinco años. El juicio ha quedado visto para sentencia.