Actualizado 25/09/2009 22:41 CET

La Audiencia condena a doce años y once meses de cárcel al indigente que mató a un amigo en Gijón

GIJÓN, (EUROPA PRESS)

La Sección Octava de la Audiencia Provincial de Asturias, con sede en Gijón, ha condenado a Rafael G. S. a la pena de doce años y once meses de prisión por matar en 2008 a un amigo a puñaladas en la vivienda de éste último en Tremañes, según la sentencia a la que ha tenido acceso Europa Press.

El Ministerio Público solicitaba inicialmente una pena de 15 años de prisión por un delito de homicidio y once meses por un robo con violencia en grado de tentativa, al coger supuestamente el acusado la tarjeta de crédito de la víctima pero no poder hacer uso de ella. Por su lado, la acusación particular, elevaba la petición de condena a 20 años de cárcel, al considerar que hubo enseñamiento.

El tribunal consideró que las pruebas sobre la participación y la autoría del acusado en estos hechos es "abrumadora", por cuanto el procesado reconoció la autoría. Respecto al móvil del homicidio, la sentencia refleja que la discusión se produjo al negarse la víctima a darle dinero para bebida.

Por su parte, el tribunal desestimó la pretensión de la defensa de introducir la eximente o en su caso la atenuante relativo a la intoxicación alcohólica al entender que "no hay ninguna prueba de esta circunstancia ya que todos los datos evidencian precisamente todo lo contrario".

Por otro lado, el tribunal descartó la tesis de la acusación particular relativa al robo con violencia "porque el homicidio, con los datos y circunstancias que se han probado sucede por causa, y en el transcurso de una discusión que va subiendo de tono y acaba con la agresión y apuñalamiento de la víctima".

El magistrado consideró probado que el 6 de enero de 2008, el acusado confesó a la Policía ser el autor de la muerte de Constantino Jesús Mesa Vega, de 59 años, con el que tenía amistad desde hacía unos ocho años y el cual le acogía esporádicamente en su casa.

En un principio se había especulado con que eran pareja, aunque esto quedó desmentido por el acusado, quien reconoció que sabía que la víctima era gay pero él no. El imputado no tenía domicilio fijo y solía pedir dinero en las puertas de las iglesias.

En el piso se encontró el cuchillo de cocina que supuestamente fue utilizado para cometer el crimen. El acusado, quien llamó después del crimen a la Policía desde un bar, confesó haber matado a cuchilladas a su amigo tras de una acalorada discusión, aunque el crimen pasó inadvertido para los vecinos del inmueble. Después no opuso resistencia y colaboró con la Policía.