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OVIEDO, 23 May. (EUROPA PRESS) -
Un estudio del Servicio Público de Empleo del Principado de Asturias (Sepepa) propone avanzar hacia un modelo de formación profesional más corto, práctico y cercano a la realidad de las empresas con el objetivo de responder a las necesidades específicas de la industria alimentaria de la comunidad. El diagnóstico identifica las demandas prioritarias de cualificación en cinco grandes ámbitos de actividad: el sector cárnico, el lácteo, la panadería y pastelería, el pescado y las bebidas.
Según informa el Principado a través de una nota de prensa, el informe, titulado Estudio de las actividades relacionadas con el sector alimentario en Asturias y valoración de las especialidades formativas vinculadas al mismo, combina el análisis estadístico y documental con un trabajo de campo en el que se efectuaron 54 encuestas, catorce entrevistas en profundidad y cinco mesas de trabajo con centros de formación, empresas y agentes sectoriales.
A través de este análisis, el documento confirma el peso estratégico de esta industria en el Principado, que en 2025 contaba con 614 empresas dedicadas a la alimentación y las bebidas. Esta cifra representa el 20,62 por ciento del tejido industrial de la comunidad, caracterizado además por una fuerte presencia territorial y una mayoría de productores que son microempresas.
El diagnóstico señala que las empresas asturianas afrontan retos relativos al relevo generacional, la cobertura de puestos operativos, la logística, la cadena de frío, la digitalización y la adaptación a las nuevas exigencias de calidad y seguridad alimentaria. Ante esta situación, el estudio identifica la formación como una herramienta clave para mejorar la competitividad sectorial.
Entre sus principales conclusiones, el trabajo propone impulsar microcredenciales, cursos cortos e itinerarios modulares para permitir la adquisición de competencias en menos tiempo y facilitar el acceso de las personas trabajadoras en activo. Para ello, plantea crear vías rápidas de entrada al sector con una formación básica y especialización posterior, adaptar los horarios y calendarios a los turnos laborales y picos de producción, y reforzar las prácticas en entornos reales o simulados.
Asimismo, aboga por extender la oferta formativa al territorio con acciones en las comarcas y cerca de los centros productivos ubicados en zonas rurales, contar con personal docente que aporte experiencia directa en la industria y actualizar de forma periódica los contenidos de seguridad alimentaria, trazabilidad, digitalización, sostenibilidad y control de calidad.
Respecto a las necesidades formativas por sectores, el informe detalla que en la industria cárnica se demanda formación en técnicas de corte, despiece, elaboración, higiene, prevención de riesgos, cadena de frío y seguridad alimentaria. En el lácteo, las prioridades se centran en quesería, procesos industriales, control higiénico-sanitario, envasado y logística primaria. Por su parte, en panadería y pastelería se detecta demanda de perfiles de obrador y formación práctica en masas, fermentaciones, hojaldres, pastelería artesana, chocolatería y gestión de alérgenos.
En cuanto a la industria del pescado, se requieren cualificaciones en conservación, preparación, venta, elaboración de conservas, trazabilidad y mantenimiento de la cadena de frío. Finalmente, en el ámbito de las bebidas, las necesidades se vinculan a los procesos de elaboración, envasado, control higiénico, enología aplicada, cata, embotellado y gestión de calidad. De forma transversal, se recomienda reforzar competencias como el Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico (APPCC), la limpieza, el etiquetado y la normativa alimentaria.
El estudio destaca que el Sepepa dispone de una estructura formativa útil para abordar los principales oficios, con 17 certificados profesionales y 61 especialidades relacionadas con operaciones auxiliares, industrias lácteas, panadería y repostería. No obstante, apunta un amplio margen para actualizar contenidos y adaptar los formatos a cursos más breves y compatibles con la actividad productiva.
Desde la Consejería de Ciencia, Industria y Empleo señalan en la misma nota de prensa que este diagnóstico ofrece una hoja de ruta clara para conectar de forma directa las políticas activas de empleo con las empresas, con el fin de cubrir vacantes, asegurar el relevo generacional y cualificar a las plantillas para reforzar la competitividad del sector.