El empresario Victorino Alonso durante su comparecencia telemática este viernes. - CAPTURA JGPA
OVIEDO, 30 Ene. (EUROPA PRESS) -
El empresario minero Victorino Alonso ha asegurado este viernes que "la Administración sabía que se estaba sacando carbón" de la mina de Cerredo (Degaña) y "buscó las formas para que pudieran seguir haciéndolo". Ha comparecido de manera telemática ante la comisión de investigación sobre el accidente ocurrido el pasado 31 de marzo, donde ha subrayado que "es imposible que un inspector de minas desconociese esta situación". "Tienen ahí un lío muy gordo montado en el Principado, así que lo arreglen", ha sentenciado.
Sobre las labores que se llevaban a cabo en Cerredo, ha dicho que "aprovecharon las galerías antiguas y aprovecharon los carbones que estaban sin extraer, quizás por su calidad o por su potencia, y entonces lo que hicieron es 'chamicear'". Sobre la mujer del empresario Jesús Rodríguez Morán --administradora única de Combayl--, y su hijo --administrador de Blue Solving--, ha apuntado que "no tienen formación y nunca explotaron carbón, son lo que se denomina vulgarmente en el gremio chamiceros".
Alonso ha relatado que los trabajadores "estaban a un kilómetro y medio de la calle con un travesal muy largo, un recorte y una guía que ya estaba hecha, venían en retroceso montando pozos sin postear, sin tener postaller, solamente andamiándose en las puntadas; y las llaves que indicó ayer el señor Biain eran exclusivamente para la sobreguía porque no había un postaller". Por eso, ha añadido, "cada 30 metros montaban un pozo".
El empresario leonés ha subrayado que "no tenían ningún tipo de ventilación, y no tenían segunda salida en la mina. No tenían ventilación desde la calle, es decir, tenían todos los complementos para que tener un accidente muy grave, muy grave". Ha asegurado que "era cuestión de tiempo" que ocurriese un accidente. Alonso también ha indicado que "no fue por hundimiento", sino "simplemente por una explosión de grisú, por falta de ventilación. "Les hubiera ocurrido sí o sí en determinado tiempo", ha sentenciado.
Para Alonso "es imposible que un inspector de minas" desconociese esta situación ya que "los inspectores de minas son muy escrupulosos, van a las explotaciones regularmente, cada dos o tres meses, y siguen una serie de medidas de seguridad muy fuertes".
El empresario ha destacado que "la Administración sabía que se estaba sacando carbón y buscó las formas de que pudieran seguir haciéndolo. Eso está más claro que el agua. Hasta un niño pequeño no lo ve. Otra cosa es que no sé hasta qué nivel de la administración llega". "Tienen ahí un lío muy gordo montado en el Principado, así que lo arreglen", ha sentenciado.
PROYECTO DE INVESTIGACIÓN COMPLEMENTARIA
Al ser preguntado por la figura de Proyecto de Investigación Complementaria (PIC), ha asegurado que "no sabía ni que existía". "Se hizo para esa mina, para poder explotar carbón ilegalmente y tener un poco cubierto el contexto. Eso no existe, es un invento moderno de estos especialistas para engañar al Ministerio, al Instituto de Transición y a todo el mundo. Yo no sé quién les habrá asesorado, pero desde luego alguien externo les ha asesorado", ha afirmado.
Sobre las ayudas públicas percibidas durante la explotación, Alonso ha recordado que todas las minas estaban acogidas al plan de cierre y, por tanto, debían devolver las ayudas si se reanudaba la explotación de carbón. Al ser preguntado por cuántos millones habría que devolver de esas ayudas para explotar, no ha precisado la cifra exacta, señalando que superan los 6 millones de euros y podrían alcanzar "varios millones de euros" acumulados a lo largo de los últimos 15 o 20 años, dado que las subvenciones se calculaban como diferencia entre el precio nacional e internacional del carbón.
Estima que el total podría equivaler a aproximadamente un tercio del valor total del carbón vendido en ese periodo, lo que, según su cálculo aproximado, podría alcanzar unos 26 millones de euros, aunque reconoce no haberlo calculado con exactitud. "Es inviable que ninguna empresa minera pueda reabrir devolviendo ayudas", ha asegurado.
Alonso también ha explicado que en los tiempos en los que explotaba en la mina de Cerredo, se hacía "desde la superficie hasta lo más fondo del pozo e incluso las reservas inferiores que hay en el último nivel del pozo". "Todo yacimiento en su integridad, tanto en el sentido horizontal como vertical, está sujeto a la devolución de ayudas", ha explicado, calificando de "excusas peregrinas" de otros actores para evadir la devolución de ayudas.
SUPUESTOS ROBOS DE CARBÓN
Ha recordado que su grupo minero adquirió el yacimiento de Cerredo, hoy perteneciente a Coto Cortés, hace unos 15 o 20 años, y destacó que se trataba de un yacimiento de alta calidad, con reservas estimadas en 200 millones de toneladas de carbón. La mina cerró posteriormente por decisión del Gobierno central, en el marco del plan de cierre de todas las minas en España.
El empresario leonés ha negado conocer a Jesús Rodríguez Morán, conocido como Chus Mirantes, y ha denunciado supuestos robos de carbón perpetrados por este sin que hubiera podido reclamarlos judicialmente al declararse insolvente, según su versión. "No lo conozco, tengo referencias de él porque nos ha robado desde hace 15 años hasta la fecha", ha apuntado para más tarde indicar que no tuvo ninguna relación empresarial. "Ese señor era uno de los mil señores que compraban carbón. Un carboneto de poca monta. Eso, en todo caso, hablaría con el ayudante de oficina de un comercial", ha detallado.
En cuanto a la empresa Promining, Alonso ha indicado que únicamente es administrador "de alguna sociedad propietaria de Promining" y ha afirmado que no dio instrucciones para formular denuncias ante la Dirección General de Minas ni la Fiscalía, aunque ha afirmado conocer el contenido de las mismas. "Me lo pasaron por correo para que las leyera, a ver qué tal me parecían. Me parecían correctas", ha afirmado.