Marcelino Marcos Líndez - JGPA
OVIEDO 26 May. (EUROPA PRESS) -
El presidente de la Junta General del Principado de Asturias (JGPA), Marcelino Marcos Líndez, se ha mostrado este miércoles partidario de abrir una reflexión sobre las posibilidades y los límites biotecnológicos. En la clausura del XI Congreso Mundial de Bioética se ha mostrado partidario de medidas de vigilancia biotecnológica "porque algunos de sus sus usos pueden ser peligrosos".
Acompañado de Marcelo Palacios, presidente del Comité Científico de la Sociedad Internacional de Bioética, Marcelino Marcos Líndez asistió a la conferencia de clausura, impartida por Volnei Garrafa, miembro del Comité de Bioética de la Unesco y titular Facultad de Ciencias de la Salud, que versó sobre "La bioética y el uso de nuevas biotecnologías en medicina y medio ambiente - avanzar sin agredir". La intervención de la alcaldesa de Gijón, Ana González, cerró el Congreso, que se ha celebrado en el Recinto Ferial Luis Adaro (Gijón).
Lejos de cuestionar el enorme potencial científico de la biotecnología moderna, el presidente del Parlamento asturiano ha advertido sobre "la preocupación social que generan determinadas prácticas biotecnológicas, quizá por un problema de valores e incluso de intolerancia, pero sobre todo porque no existe riesgo cero, y fundamentalmente si se da un uso irracional e irresponsable de las mismas".
Por tanto, ha alertado de que "algunos usos biotecnológicos pueden resultar peligrosos". Un peligro que, en su opinión, "viene cuando las coordenadas ciencia y progreso se cruzan con la variable poder".
Tras constatar que, en el actual contexto mundial de la pandemia del coronavirus, "la importancia de la biotecnología ha pasado de ser estratégica a ser urgente", Marcelino Marcos Líndez cree que el hecho de que "la biotecnología ponga en cuestión ciertas constantes antropológicas, debería ir acompañada de una reflexión bioética esclarecedora y propositiva que sirva para regular socialmente los proyectos biotecnológicos, para proponer decisiones vinculantes, para controlar la propia actividad regulatoria y para garantizar la igualdad en el acceso a los bienes generados por la biotecnociencia como, por ejemplo, las vacunas contra el coronavirus".
"La biotecnología aplicada a lo vivo no puede declararse inmune a la valoración ética", ha señalado en su discurso el presidente de la Junta, quien ha insistido en que "la regulación de la acción y aplicación científica no debe estar solo en manos de un gobierno, de unos laboratorios o de sectores muy interesados en su desarrollo, sino que debería ser consensuada con fines de carácter mundial o global". En este sentido, considera que "la vigilancia biotecnológica no puede estar solo en manos de la comunidad científica".