La memoria de dos deportados gijoneses a campos nazis, frente a la 'casa común' de la ciudad

La alcaldesa de Gijón, Ana González, y la concejala de Memoria Democrática, Salomé Díaz,durante el  homenaje a dos de los 34 deportados gijoneses, con la colocación de senas 'piedras de la memoria', en la plaza Mayor
La alcaldesa de Gijón, Ana González, y la concejala de Memoria Democrática, Salomé Díaz,durante el homenaje a dos de los 34 deportados gijoneses, con la colocación de senas 'piedras de la memoria', en la plaza Mayor - AYUNTAMIENTO DE GIJÓN
Europa Press Asturias
Publicado: viernes, 17 junio 2022 17:12


GIJÓN, 17 Jun. (EUROPA PRESS) -

La alcaldesa de Gijón, Ana González, ha presidido este viernes los actos de homenaje a 34 deportados gijoneses a campos nazis, y en concreto a dos de ellos, Acracio Blas Almeida y Roberto Blasco López, en cuyo honor se han colocado en la plaza Mayor, frente al Ayuntamiento, dos 'piedras de la memoria' con sus nombres.

González, en declaraciones a los medios de comunicación, ha explicado que estas 'piedras de la memoria' se han ido colocando en las calles en las que vivían y trabajaban estos 34 deportados, aunque ha indicado que no de todos tienen datos.

Por este motivo, y con el ánimo de manifestar el rechazo al "fascismo, a los campos de concentración y a la pérdida de libertad y a la negación de los derechos", se decidió colocar estas dos 'piedras de la memoria' frente a la "casa común de todos los gijoneses y gijonesas como es el Ayuntamiento", ha remarcado.

Se hace así, de estas personas, un recuerdo "de su vida, de su lucha, de lo que les pasó y el recuerdo de lo que nunca puede volver a suceder".

Por parte de la edil de Memoria Democrática, Salomé Díaz, ha considerado que es "de Justicia" este homenaje. "Todos tenemos el deber moral de reconocer que estas personas lucharon por la Democracia, por la Libertad, que padecieron, que fueron de campo en campo de concentración, y a veces terminaron en un campo de exterminio", ha agregado.

La concejala socialista ha recalcado que en muchos casos les sucedió cuando eran jóvenes, con entre 18 y treinta y pocos años, así como que sufrieron torturas, hambre, todo tipo de vejaciones y finalmente fueron asesinados, salvo muy pocos que sobrevivieron, aunque siguieron sufriendo la tortura de no poder volver a su país.

"Continuaron con el sufrimiento hasta el final casi de sus días", ha lamentado Díaz. Esta ha animado a hacer el recorrido por las 'piedras de la memoria' y ha invitado a reflexionar sobre por qué acabaron en el campo de concentración.

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