Sanz Montes alerta en Covadonga sobre la situación de Ceuta: "No son simplemente moros en la costa con otros turbantes"

Dice que no se trata únicamente de la llegada continua de pateras, sino de "una auténtica avalancha que compromete nuestra soberanía"

El Arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, en Covadonga.
El Arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, en Covadonga. - YOUTIBE ARZOBISPADO
Europa Press Asturias
Publicado: martes, 8 septiembre 2026 13:08

OVIEDO, 8 Sep. (EUROPA PRESS) -

El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes ha reclamado este martes, durante la homilía pronunciada con motivo de la festividad de la Virgen de Covadonga, patrona de Asturias, el establecimiento de "medidas sensatas, no populistas ni demagógicas" ante la inmigración y ha alertado sobre la situación vivida en Ceuta, que ha vinculado a la "fragilidad" de las fronteras y a riesgos geopolíticos.

"No son simplemente 'moros en la costa' con otros turbantes que ahora nos turban, sino que esos jóvenes ocupantes son igualmente víctimas de estrategias amañadas", ha indicado Sanz Montes, que ha añadido que "a los países de procedencia les sale a cuenta esa tremenda estampida, como se ha demostrado en este caso, con sus chantajes con secretos bien guardados , y los cuantiosos recursos que ingresan de instituciones de España y de la Unión Europea, en vez de afrontar sus problemas que deben solucionar en sus lares".

Durante su intervención en la Basílica de Covadonga, el arzobispo ha señalado que los acontecimientos de Ceuta "no parece tratarse de un flujo migratorio sin más", sino de riesgos que "pudieran apuntar a nuestra debilidad en el panorama geopolítico y a la fragilidad de nuestras fronteras, que lo son también de Europa".

En este sentido, ha asegurado que no se trata únicamente de la llegada continua de pateras, sino de "una auténtica avalancha que compromete nuestra soberanía".

El arzobispo ha sostenido que esta situación ha dejado a la población ceutí "sitiada entre el miedo, la podredumbre, la intimidación y las violaciones de menores" y ha afirmado que la tragedia "se ha cobrado muchas vidas en el intento" y ha dejado a la ciudad "bajo la extorsión con muchas consecuencias diarias que hay que solucionar cuanto antes".

Al mismo tiempo, ha advertido de que los jóvenes que llegan son también "víctimas de estrategias amañadas" y ha apuntado que muchos huyen de "infiernos políticos" en los que, según ha señalado, se les niegan la libertad, los derechos elementales, el trabajo, la dignidad y la esperanza.

Asimismo, ha mencionado las situaciones de hambre y los "radicalismos religiosos" de los que, según ha afirmado, escapan algunos de estos jóvenes con la expectativa de comenzar una nueva vida en España y Europa.

"NO TODOS CABEN"

El arzobispo ha defendido que los inmigrantes tienen "nuestra agradecida acogida", aunque ha planteado: "¿Cuántos podemos asumir?". A su juicio "lamentablemente todos no caben, aunque tengamos el deber humano y cristiano de ensanchar nuestra hospitalidad", pero también es necesario establecer medidas para acoger a quienes sea posible "pensando en su dignidad, su integración real y sus posibilidades laborales, educativas y sanitarias".

También ha apostado por ayudar a resolver los problemas en los lugares de origen y por "descartar" a quienes entren "con intenciones perversas de toda calaña inconfesables".

En su homilía, ha citado al papa León XIV y sus palabras dirigidas a los inmigrantes en Canarias sobre la dignidad humana, así como su reciente intervención en el 'Meeting per la amicizia tra i popoli', celebrado en Rímini, donde ha llamado a "desenmascarar las relaciones injustas de poder" y a reavivar los sueños.

El arzobispo ha situado estas reflexiones en un mensaje general de defensa de la convivencia y la concordia. Así, ha señalado que Asturias constituye una "sociedad plural" en la que es posible "cavar trincheras, levantar barricadas, arbitrar condenas y manipular las cosas con mentiras", pero también trabajar "por la concordia y el bien común".

Durante la celebración, ha destacado además el papel de Covadonga como lugar de encuentro y ha puesto como ejemplo la llegada de familias y jóvenes al santuario. Ha citado, entre otros, a los más de 2.000 jóvenes que participaron en las Jornadas Eucarísticas y Marianas, otros 2.000 que peregrinaron desde Oviedo durante tres días y los 800 jóvenes asturianos que recorrieron en mayo el camino entre Cangas de Onís y la Santa Cueva.

Finalmente, ha reclamado recuperar la esperanza y ha afirmado que, aunque muchas situaciones puedan parecer imposibles, "no lo son para Dios", al tiempo que ha llamado a trabajar por "un mundo distinto" y a construir una sociedad basada en la verdad, la bondad y el bien común.

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