EP/ AYUNTAMIENTO DE LAREDO
LAREDO 10 Jun. (EUROPA PRESS) -
El alcalde en funciones del Ayuntamiento de Laredo, Santos Fernández, ha recogido el sello de Ciudad por el Comercio Justo, una distinción que reconoce el trabajo de la villa para favorecer "las condiciones laborales, sociales y medioambientales" de los grupos productores en los países en vías de desarrollo.
Según ha informado el Ayuntamiento en nota de prensa, a través de la Concejalía de Asuntos Sociales, Sanidad, Consumo, Cooperación, Inmigración e Igualdad se ha implantado la metodología de Ciudades por el Comercio Justo, formando un equipo de trabajo en el que están presentes colegios, hostelería, servicios sociales y comercios del municipio.
Fernández Revolvo ha agradecido este trabajo "que ha permitido conseguir este sello" y ha instado a ser todos "más justos para hacer ciudades más justas".
Laredo, que fue la primera ciudad de Cantabria en perseguir esta distinción, es la quinta de España que lo obtiene y la número 1.003 en el mundo, según ha puesto de manifiesto la responsable de la zona norte de Ciudades por el Comercio Justo, Blanca Sánchez.
En el año 2000, la ciudad inglesa de Garstand se autoproclamó la primera Ciudad por el Comercio Justo del mundo y poco a poco este movimiento se ha ido extendiendo hasta los 22 países que están adheridos al movimiento.
Hasta 2007 no se empezó a desarrollar la campaña en España, y fue Laredo una de las primeras ciudades españolas que se unieron a este movimiento internacional, en enero de 2008.
El objetivo de esta iniciativa es conocer una manera de transformar el entorno económico y social para construir "un mundo más justo y sostenible", desarrollando iniciativas de Comercio Justo, Economía Solidaria y Consumo Responsable.
Todo ello con la mirada puesta en "principios fundamentales de igualdad, participación y solidaridad" entre los pueblos y las personas y con formas alternativas de consumo y comercio.
De este modo se ofrece para todos una fórmula "sencilla" de convertirse en agentes de desarrollo en cada momento que se elige consumir "productos con garantía de justicia social, solidaria y ecológica, o sin explotación infantil".
Pero también tener en cuenta que esos productos están fabricados "sin desigualdades entre hombres y mujeres, sin presiones de los poderosos mercados sobre los expoliados pequeños productores, sin daños para la tierra", ha indicado.
La compra de productos de Comercio Justo es una alternativa sostenible a las empresas y administraciones, permitiendo mejorar la ética institucional participando como agentes de cooperación internacional.