ASTILLERO 29 Sep. (EUROPA PRESS) -
El Ayuntamiento de Astillero va a organizar una serie de talleres didácticos sobre la muestra inspirada en el arte rupestre del pinto Ludovico Rodríguez Liaño y que acoge la sala Bretón.
La exposición 'Mi espacio en la prehistoria, atrapado en sus redes' forma parte del programa Itinerarte del Gobierno regional dedicado a las artes plásticas y puede ser visitada hasta el 27 de octubre, de martes a domingo, de 17.30 a 21.00 horas.
La propuesta del Ayuntamiento y el pintor es invitar a los colegios del municipio a que visiten la exposición y, posteriormente, los alumnos asistan a los talleres organizados en el centro cultural El Almacén de las Artes.
En las salas del departamento de Artes Plásticas de este espacio, que se ubica muy cerca de la Sala Bretón, podrán experimentar con las técnicas del arte rupestre, así como aprender cómo los primitivos realizaban sus pinturas y grabados, qué material utilizaban, cómo lo usaban y cómo los conseguían en su entorno más cercano.
Los centros docentes interesados en tomar parte en esta iniciativa pueden ponerse en contacto con la Sala Bretón, en el teléfono 942 54 42 16.
LUDOVICO RODRÍGUEZ LIAÑO
El pintor Ludovico Rodríguez Liaño busca nuevos caminos y respuestas a las muchas incógnitas del arte rupestre. La propuesta del artista descansa sobre la búsqueda de materiales, todos naturales, desde óxidos de hierro y carbones vegetales hasta los jugos de plantas como bayas de saúco o endrinas.
Una vez macerado en agua todo ello, después se utiliza sobre papel acuarela buscando un efecto que recuerda al de los pigmentos usados en la prehistoria sobre la roca.
Autor de dos libros de poesía, 'La grúa de piedra' y 'Rincones del silencio', la obra de Ludovico Rodríguez ha sido expuesta dentro y fuera de nuestras fronteras, habiéndose celebrado su última exposición en el Parque de la Prehistoria de Niaux en Francia.
Natural de Hijas (Puente Viesgo) cerca del Monte Castillo, vive en Sopenilla, en San Felices de Buelna, donde se ubica la cueva de Hornos de la Peña. Quizás esta situación le ha servido de enlace entre la vida diaria como guía de cuevas prehistóricas desde hace 30 años y la vida creativa fuera del trabajo que le lleva a meterse en la piel del hombre paleolítico para hacer su arte.