SANTANDER 3 Ago. (EUROPA PRESS) -
El programa cultural organizado por la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte dentro del programa 'Cantabria 2006. Liébana tierra de Júbilo', continúa con su periplo de grandes exposiciones ubicadas en distintos puntos de la región. En esta ocasión, la Casa de Cultura de Camaleño mostrará desde hoy, día 3 de agosto, la obra de dos grandes paisajistas de la pintura del siglo pasado en nuestro país: Francisco Núñez Losada y su hijo Francisco Núñez de Celis.
Serán cerca de medio de centenar de obras procedentes tanto del archivo familiar como de colecciones particulares, que se complementan con fotografías, manuscritos, documentos, objetos, entre testimonios y piezas de un material diverso sobre la vida de estos pintores.
Del pintor nacido en Candelario (Salamanca) en 1889, Francisco Núñez Losada, Eduardo García de Enterría señala que "el viaje que realizó por vez primera a Liébana en 1917 fue transcendental, no sólo para su vida (pues allí conoció a Concha de Celis), sino también para su obra pictórica.
Desde entonces viajará a Liébana todos los veranos de su vida y siempre que su trabajo se lo permitía, para evadirse, para pintar, para disfrutar. Liébana y los Picos de Europa llenan sus obras. De él es, por ejemplo, el óleo que representa a Espinama a principios del siglo XX que sirve de portada a la nueva edición del libro 'Utopía de un indiano lebaniego', de José Manuel Prellezo.
Antonio Manuel Campoy dice de él que "su visión de España es personal y magnificadora, sobre todo la que tiene por escenario los Picos de Europa, en cuyos aires y nieves ha puesto el pintor toda su emoción y técnica realista. Núñez Losada es, sin duda, el gran luminista de nuestro paisaje de montaña y nadie como él para trasladar al lienzo la grandeza, casi fotográfica, de una naturaleza soberbia y solitaria", señala.
Muerto en Madrid en 1973, fue enterrado en Espinama. Su hijo, Francisco Núñez de Celis (Madrid, 1919-1996), heredó sus dotes paisajísticas y su amor a Liébana (se hizo una casa en Mogrovejo), trasladado también a las generaciones siguientes.