La Fiscalía General del Estado reclama medidas "serias y concretas" para repatriar a los que incurran en delitos MADRID 18 Sep. (EUROPA PRESS) -
La Fiscalía del Tribunal Superior de Cantabria (TSJC) ha alertado sobre la "absoluta ineficacia" en la repatriación de menores, ya que ninguno de los expedientes de repatriación incoados ha finalizado en la efectiva vuelta del menor a su país.
Así se recoge en un informe correspondiente a la actividad del año 2005 presentado por La Fiscalía General del Estado, órgano que ha detectado un incremento en la llegada de menores extranjeros no acompañados, y que critica también la "ineficacia" de las medidas de repatriación.
Este órgano hace referencia a la complejidad en el tratamiento jurídico de estos menores, dado que a la situación de extranjería se le une la minoría de edad, "debiendo ser ponderados ambos elementos". No obstante, reclama medidas "serias y concretas" para proceder a la repatriación de aquellos que incurran en comportamientos delictivos y no muestren interés en integrarse en la sociedad española.
La Fiscalía refiere un incremento de los movimientos migratorios de menores no acompañados y advierte de que continúan sin resolverse de manera satisfactoria aspectos relativos a la determinación de la edad, los registros, las fugas de los centros de protección, la reagrupación familiar y repatriación.
Por ejemplo, distintas fiscalías reseñan problemas de conducta, como es el caso de Guipúzcoa, donde los educadores de los centros provocaron su cierre como consecuencia de las bajas laborales masivas solicitadas consecuencia del exceso de menores y del aumento de las actuaciones agresivas sobre los educadores.
Por su parte, la de Ciudad Real pide medidas "serias y concretas" que faciliten la posibilidad real de repatriación de menores que no muestren voluntad de integración e incurran en comportamientos delictivos.
La fiscalía del TSJ de de Castilla La Mancha, explica que de los 48 extranjeros menores 32 son magrebíes, "que de forma sistemática mantienen un auténtico pulso con los centros". Estos menores, sin arraigo en España, mantienen relaciones con sus familias mediante contacto continuo favorecido por los propios centros.
Por su parte, la de Guipúzcoa reclama en su informe la necesidad de realizar pruebas específicas (radiografía del carpo y orto pantomografía) para determinar de forma más exacta la edad, así como los problemas de sobrecarga de los centros.
INCREMENTO REGISTRADO DESDE 2003
La fiscalía del TSJ de Andalucía destaca el incremento registrado desde 2003, a través de la llegada en pateras. Se trata de menores "guiados o explotados" por grupos de traficantes y el aumento de efectividad en el sistema de vigilancia del Estrecho ha favorecido el aumento de su número.
Según el informe, las mafias tratan de rentabiliza el viaje transportando menores, dado que se encuentran protegidos por la legislación vigente y no pueden ser repatriados. La Fiscalía advierte de que practicamente no se producen repatriaciones a Marruecos desde 2003 (según datos del Gobierno tan solo 65 en 2004).
Otras fiscalías ponen de relieve también el incremento del tiempo media de permanencia en los centros y los defectos que se detectan en los "escasos" expedientes incoados. Al parecer, los datos suministrados para fundamentar el arraigo del menor en su país son "mínimos e insuficientes", por lo general el número de móvil con el que se puede contactar con la familia.
La Fiscalía de Sevilla hace referencia a un "movimiento generalizado en las comunidades autónomas para proceder a repatriaciones, sin constancia de recepción de su familia. Por ello, el informe señala la necesidad de exigir "garantías razonables" de que la reagrupación familiar tendrá lugar y de que habrá protección por parte el Estado.
MENORES MENDIGOS
Por último, el informe hace referencia a los casos de menores utilizados para la mendicidad, especialmente los rumanos de etnia gitana. Datos recabados en Cataluña muestran que estos menores se encuentran acompañados de un adulto mientras son pequeños, hasta los 10 y 11 años.
Posteriormente, forman pequeños grupos, ya sin compañía de adultos, con edades entre los 11 y los 18 y se dedican a la mendicidad y a los hurtos y robos. Se da la circunstancia de que algunas de las menores están ya casadas con otro menor, e incluso van con un bebé en brazos que utilizan en la mendicidad.