Inauguración de la exposición 'Delapuente: memoria de un cántabro viajero". - PARLAMENTO DE CANTABRIA
SANTANDER, 16 Abr. (EUROPA PRESS) -
El Parlamento de Cantabria acoge desde este jueves y hasta finales de mayo la exposición 'Delapuente: memoria de un cántabro viajero (1909-1975). Retratos, Italia, París, Londres, Madrid, Castilla, Cantabria', con 36 obras representativas de la trayectoria del pintor y arquitecto cántabro Fernando Delapuente, cuyos colores reflejan su "optimismo" y "alegría" de vivir.
Se trata de una propuesta de la Consejería de Cultura del Gobierno regional y la Fundación Methos, que ofrece una mirada de la evolución creativa del pintor santanderino marcado por su doble condición de artista e ingeniero.
En la inauguración de la muestra, el comisario de la exposición, Andrés Barbé, ha destacado la personalidad y la formación del pintor, una figura "muy singular" que destaca por su "optimismo" y que supo vivir con "intensidad y alegría".
También ha subrayado que era "ordenado", lo que ha facilitado la localización de su obra, la cuál enumeraba --en total pintó 1.246 cuadros--, cuando se acaba de cumplir el 50 aniversario de su fallecimiento.
"Todo lo que tocaba lo convertía en oro", ha subrayado el comisario en relación a la labor de Delapuente, tanto como artista como arquitecto, al que ha definido como "un hombre del Renacimiento".
Por su parte, la presidenta del Parlamento, María José González Revuelta, ha definido a Delapuente como "un creador muy viajero, muy inquieto, muy polifacético, que nos acerca unas obras marcadas, sin duda, por el colorismo expresivo".
Asimismo, ha indicado que se trata de "una figura muy singular en la historia del arte de nuestra comunidad, que ha ido cayendo en cierto olvido".
En este sentido, ha destacado el trabajo de recuperación que trata de hacer la Cámara regional de figuras en riesgo de ser olvidadas y contribuir así a una mejor comprensión de la evolución histórica, social y cultural de Cantabria. Como ejemplos ha citado a Concha Espina, Nicolás Alfonso o Matilde de la Torre.
Mientras que el consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Luis Martínez Abad, ha destacado el compromiso del Ejecutivo cántabro con la recuperación y difusión del patrimonio artístico regional, así como de los creadores que corren el riesgo "de caer en el olvido por parte de la sociedad".
Martínez Abad ha puesto en valor la cultura como elemento clave del desarrollo social, más allá de su dimensión turística como palanca de atracción, y ha remarcado la necesidad de acercarla a la ciudadanía.
En relación con la figura del artista, el consejero ha destacado su singular trayectoria y su capacidad creativa, destacando la dualidad de su formación y su estilo artístico.
"Algo de genialidad debía de tener su mente cuando decide estudiar al mismo tiempo Ingeniería Industrial y Bellas Artes", una combinación que, a su juicio, explica una obra marcada por los contrastes y por la importancia del color y la luz.
Tras el éxito de la exposición en Madrid, donde registró unas 9.700 visitas, ahora la muestra permanecerá abierta al público en el patio del Parlamento de lunes a viernes de 9.00 a 20.00 horas y los sábados de 10.00 a 14.00 horas. Además, está previsto que también se lleve a Roma y a París.
'MEMORIA DE UN CÁNTABRO VIAJERO'
Delapuente es un pintor cántabro que aúna en su singular estilo la doble condición de pintor e ingeniero. Tras estudiar ambas carreras en Madrid, gana por oposición en 1944 la Cátedra de Dibujo de la Escuela de Ingenieros Industriales. Ese mismo año renuncia a ella con el fin de dedicarse exclusivamente a la pintura.
Su trayectoria artística estar ligada principalmente a sus estancias en Italia París y Madrid. Sus viajes a Roma, Florencia, Venecia..., y especialmente su experiencia en San Apolinar de Rávena, dejan huella en sus pinturas.
En Milán le fascina la obra de Van Gogh por el extraordinario uso del color en sus lienzos; en París le impresiona la libertad salvaje de las pinturas fauvistas de Vlaminck, Matisse o Derain.
Desde entonces su obra se torna fauvista y va logrando una gran sencillez expresiva con el concurso de los artistas italianos del momento: Carrá, Casorati o Modigliani, quienes influyen en esa simplificación que anhela.
En la 'Villa de las Luces' es donde encuentra su propia estética, marcada por una gran libertad formal y conceptual. Algunos han visto en su obra una figuración desfigurada; otros la ven a caballo entre el impresionismo y el expresionismo.
Su obra abarca todos los temas: retratos, escenas costumbristas, bodegones..., pero sobresale su habilidad para los celajes de fondo. Posee un talento especial para descubrir la poética que esconden los paisajes marinos, rurales y urbanos, de ahí que le llamen entonces el pintor de Madrid.
El lirismo de sus pinturas responde a una búsqueda de la "belleza solemne de lo sustancial", que para él es como una necesidad espiritual para alcanzar el fondo de las cosas.
La exposición consta de ocho secciones temáticas: Academia (como el 'Paisaje Nestares'), Retratos ('La mujer que no existe' o 'Autorretrato con barba'), Italia (Piazza Colonna, Roma), París ('Le Paris de Notre Dame'), Londres ('St. Paulus at Thames'), Madrid ('El salón del Prado con nieve', Castilla ('Campo de surcos') y Cantabria ('Santander. Neblina en Cabo Mayor' o 'El chalet en donde yo nací en Santander').