UIMP.- Pumpido cree que la reforma del Estatuto no conllevará "imparcialidad" sin "un profundo cambio de mentalidad"

Europa Press Cantabria
Actualizado: miércoles, 23 agosto 2006 17:14

Alerta del daño que hace a la institución que el "político o tertuliano de turno" exija al Gobierno "dar órdenes" a la Fiscalía

SANTANDER, 23 Ago. (EUROPA PRES) -

El fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, ha asegurado hoy que la reforma del Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal no conllevará "el halo de imparcialidad" que "la Constitución exige" al Ministerio Público, si "tal reforma no va acompañada de un profundo cambio de mentalidad". Así lo resaltó hoy durante su intervención en el curso 'Pasado, presente y futuro del Ministerio Fiscal', clausurado hoy en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

Conde-Pumpido alertó del daño que produce en la institución que "a estas alturas siga siendo frecuente escuchar no ya que el Gobierno ha impartido tal o cual instrucción al fiscal, sino, lo que es mucho más llamativo, exigencias dirigidas al Ejecutivo para que lo haga o, incluso, en términos más tajantes, para que ordene al Ministerio público llevar a cabo o abstenerse de cualesquiera actuaciones que puedan ocurrírsele al político o tertuliano de turno".

"Estoy plenamente convencido de que en esta sociedad en que todo parece ventilarse en el debate público, no hay mejor catalizador para la imparcialidad del fiscal que la prudencia y la responsabilidad", valoró Conde-Pumpido, pues una cosa es que la actuación fiscal "sea criticada cuando sea criticable" pero desde un punto de vista "en clave jurídica" y no "de oídas".

Mayores son las críticas, a su juicio, para la persona que ostenta su cargo, puesto que "lamentablemente, al convertir al fiscal General del Estado en objetivo político" se censura y "desgasta al Gobierno que lo nombró".

Durante su intervención, Conde-Pumpido afirmó que, "en buena medida, el camino del Ministerio Fiscal hacia su verdadera esencia constitucional depende de la sinceridad en la actitud de los responsables políticos y de la responsabilidad de los medios de opinión".

Sobre este punto, añadió que si políticos y periodistas "quieren un fiscal percibido como imparcial, no tienen más que permitirle serlo, no sólo dejándole actuar conforme a su propio criterio, colectivamente reflexionado y apoyado en la ley, sino procurando, además, actuar en la crítica con el respeto institucional imprescindible".

MODIFICAR LA DURACIÓN DEL CARGO

Conde-Pumpido abogó por reformar la duración del cargo de fiscal general del Estado a "como mínimo", la "duración del Gobierno que lo nombró", o "incluso excediendo la duración de la legislatura", lo que "implicaría otra opción cualitativa, puesto que la autonomía, no frente al Gobierno sino a cualquier Gobierno, aportaría ingredientes más cercanos a la independencia institucional".

En cualquier caso, "de nada serviría, por ejemplo, que se impida al Gobierno cesar arbitrariamente al fiscal general, si se mantiene en manos del Ejecutivo un férreo control administrativo y presupuestario", apuntó.

Así, cuestiones como el diseño de la formación de los fiscales, las decisiones sobre la distribución y ordenación de la plantilla, la dotación y aplicación de medios materiales, la planificación y desarrollo de los proyectos institucionales, "constituyen probablemente los verdaderos puntos débiles de la denostada dependencia entre fiscal y Gobierno, por mucho que sean casi invisibles a los ojos de los ciudadanos".

Por ello, Conde-Pumpido aseguró que "si de verdad ha llegado la hora en que la democracia española va a preocuparse por la imparcialidad del fiscal", deberá de "comenzar" por "la figura del fiscal general del Estado, pero habrá que terminar consolidando la autonomía orgánica y funcional de la institución, con todas sus consecuencias", indicó.

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