SANTANDER, 3 Oct. (EUROPA PRESS) -
El presidente de La Unión, Rafael Sebrango, ha criticado que los Presupuestos Generales del Estado de 2011 suponen una "gran humillación" para Cantabria, cuyos ciudadanos se encuentran no sólo "humillados", sino además "huérfanos", porque el Gobierno regional "está complacido" con el recorte de la inversión en la comunidad.
En nota de prensa, Sebrango ha subrayado que Cantabria es la región donde más se recortan las inversiones estatales, una "injusticia" para la comunidad, que seguirá "ahondando" en sus "inferioridades" con respecto al resto de regiones del entorno.
"Somos a los que menos le merece la pena al Estado ayudar. El año pasado recibimos menos inversión para toda la región que lo destinado a la Policía Autonómica de Cataluña, y este año recibimos un sacrificio especialmente destinado a Cantabria, y menos gasto que el destinado a Marruecos", lamenta.
Lo que ocurre, a su juicio, es que la región tiene un presidente "inútil para conseguir un mínimo de respeto para Cantabria", que "quemó sus naves" antes del verano con la amenaza de romper el pacto de Gobierno y "luego las hundió aceptando un mal acuerdo" para el tren de alta velocidad que lo "saca" de los presupuestos y lo deja "a la contingencia de que aparezca o no un empresario generoso que adelante el pago de toda la obra".
"Mientras el resto de presidentes autonómicos han estado trabajando para asegurar menores bajadas en inversión, Revilla quemó sus naves con el tren, y luego ha estado meses de romería en romería", ha recalcado.
En este sentido, Sebrango ha recordado que las inversiones "no se consiguen entre octubre y diciembre" y ha opinado que "ahora no vale ir a La Moncloa a divertir a los periodistas de Madrid", una reunión que "año tras año se ha demostrado que es un espectáculo inútil y sin resultados para Cantabria".
"Revilla tiene una gran capacidad de propaganda, pero tristemente para Cantabria se queda sólo en eso. Y lo malo es que buena parte del problema de la región es el propio Revilla", ha concluido Sebrango.