Actualizado 09/03/2009 13:39 CET

El 38% de las mujeres inmigrantes que trabaja a jornada completa en hogares de C-LM no tiene ningún contrato, según UGT

Un 20 por ciento de las que trabajan de forma discontinua ha sufrido abusos sexuales que, en la mayoría de los casos, no se denuncian

TOLEDO, 9 Mar. (EUROPA PRESS) -

El 38 por ciento de las mujeres inmigrantes que trabajan en hogares de Castilla-La Mancha a jornada completa --más de 80 horas al mes-- no tiene ningún tipo de contrato y casi el 30 por ciento lo tiene con caracter temporal de entre 6 meses y un año, según se desprende de un estudio sobre las condiciones de trabajo de las mujeres inmigrantes empleadas de hogar en la región, elaborado por UGT en las cinco provincias de la región durante 2008.

Así lo avanzaron, en rueda de prensa, la secretaria de Empleo de UGT, María José del Valle, y la responsable del área de inmigración del sindicato, María Ciufudean, quienes explicaron que el 23 por ciento de las 83.235 mujeres extranjeras que trabajan como empleadas de hogar en la Comunidad Autónoma son no comunitarias e iberoamericanas.

El estudio analiza tanto el perfil de las mujeres que trabajan a jornada completa como el de las que lo hacen de forma externa o discontinua --menos de 80 horas al mes--, aunque en ambos casos se constata que la situación laboral de estas mujeres es "absolutamente precaria en Castilla-La Mancha", según Del Valle, que hizo una llamada de atención tanto al Gobierno central como a los empleadores para que dignifiquen las condiciones de trabajo de estas personas.

Ecuatoriana, colombiana y rumana, por este orden, con entre 25 y 35 años; que cuenta, en un 40 por ciento de los casos, con estudios primarios y que suele disponer de una autorización de trabajo suele ser el perfil de la mujer extranjera que trabaja en el hogar castellano-manchego a jornada completa.

El 40 por ciento suele trabajar y vivir con las personas que le dan trabajo y hasta el 60 por ciento tiene contrato de trabajo, aunque, por el contrario, el 38 por ciento no tiene ningún tipo de contrato. El 45,35 por ciento no sabe de la existencia del Salario Mínimo Interprofesional, el 82 por ciento desconoce que tiene derecho a una indemnización por despido y el 75 por ciento desconoce por completo la legislación que regula sus condiciones de trabajo.

En cuanto a las vacaciones, sólo el 44 por ciento de estas empleadas disfruta de 30 días anuales, mientras que el 25 por ciento no disfruta de ningún tipo de vacaciones. Además, el 25 por ciento sólo tiene un día de descanso y el 50 por ciento no disfruta de días de fiesta laborales. En cuanto a las horas extras, el 55 por ciento no las realiza y, de las que sí las hacen, un 16 por ciento no cobra nada por ellas.

TRABAJADORAS EXTERNAS

En el caso de las extranjeras que trabajan en el hogar de forma externa o discontinua, en su mayoría proceden también de América Latina y son jóvenes. El 45 por ciento de ellas trabaja para dos familias realizando bien labores propias del hogar bien cuidando a menores. Un 80 por ciento está regulada y un 68 por ciento de ellas están afiliadas a la Seguridad Social.

No obstante, el 82,78 por ciento de estas mujeres desconoce cuál es el salario que les corresponde según Real Decreto --fijado en 2009 en 4,89 euros por hora--. Aunque un 30 por ciento ha sufrido discriminación étnica, la mayoría no ha tenido problemas para realizar su trabajo, a pesar de que el 50 por ciento sí dijo haber tenido problemas por falta de pago o por tener unas condiciones de trabajo injustas.

De otra parte, un 20 por ciento de las mujeres extranjeras que trabajan en hogares de Castilla-La Mancha de forma externa ha comentado haber sufrido abusos sexuales, que finalmente no acaban en denuncia sino en el abandono del puesto de trabajo por parte de la víctima, aunque, según comentó Del Valle, alguna de las afectadas sí se ha atrevido a denunciar. Este hecho también se produce en el caso de las mujeres que trabajan a jornada completa siendo un "perfil que se repite".

La secretaria de Empleo de UGT, a tenor de estos datos, apostó por que la Mesa de Diálogo Social estatal --que estudia la modificación del Real Decreto de 1985 que regula este tema-- dignifique las "condiciones inhumanas" de estas trabajadoras y defienda la profesionalización, realizando también una llamada de atención a los empleadores para que, en aras a la conciencia social, contribuyan también a mejorar las condiciones de trabajo de estas mujeres.