Berasategui se alía con la cornicabra de Navahermosa y apadrina a Práxedes: "A este aceite le debo todos mis aplausos"

La marca, "sastre que hace el aceite a medida", se presenta en Madrid mirando al futuro exhibiendo pasado y legado familiar

La marca de aceite Práxedes se presenta en sociedad con Martín Berasategui como padrino
La marca de aceite Práxedes se presenta en sociedad con Martín Berasategui como padrino - EUROPA PRESS
Europa Press Castilla-La Mancha
Publicado: viernes, 6 marzo 2026 12:01

TOLEDO, 6 Mar. (EUROPA PRESS) -

El Centro Riojano de Madrid ha sido el escenario donde la marca de aceite Práxedes, radicada en Navahermosa (Toledo), se ha vestido de largo con el mejor de los padrinos, el chef Martín Berasategui, quien tras probar el zumo de las olivas de esta almazara decidió que sus caminos quedaran definitivamente unidos.

Berasategui ha confesado que el oro líquido de Navahermosa llegó a su paladar gracias a Óscar, un toledano que conforma uno de tantos brazos derechos que atesora en todos los fogones estrellados que llevan su sello que se reparten por el territorio nacional, concretamente en el restaurante Lasarte.

Tal y como relata a Europa Press, Óscar, que lleva muchos años trabajando con él, llevaba tiempo hablándole de las bondades del aceite de Práxedes.

"Fue hace un año cuando la familia me trajo un oro líquido que me dejó boquiabierto. Trajo su cornicabra, su picual, su arbequina... todo me pareció increíble", afirma.

A la primera visita surgió el flechazo. "Ellos se enamoraron de lo mío y yo me enamoré de ellos, y me trajeron un proyecto al que no se le puede decir que no". Y es que, a juicio del maestro, "estos aceites de oliva virgen extra son una maravilla". "Son una parte importante de los aplausos que me han dado este último año".

LA HISTORIA DE DOS FIRMAS

Las letras del logotipo que ilustran las etiquetas de todas las botellas de Práxedes fueron rescatadas por la diseñadora de un viejo manuscrito firmado por el abuelo Alejandro, lo que ha servido para consolidar su imagen de marca.

Una historia que hizo que Martín Berasategui se sintiera más unido todavía al pequeño proyecto toledano, ya que él hizo algo similar con la grafía de su padre, quien falleció en accidente de moto antes de poder contemplar el éxito que su hijo cosecharía tras las sartenes.

Martín decidió entonces rescatar el puño y letra de su padre para adoptar su firma, la que luce en la chaquetilla y en el primero de los restaurantes que abrió. Una circunstancia que mantuvo en secreto hasta hace apenas dos años.

"Me da un garrote terrible, me da energía, me da actitud y una perseverancia que me hace estar donde estoy. Yo y mis equipazos me hacen grande a mí y a mi familia".

200 AÑOS DE TRADICIÓN ACEITERA

Mar Guerrero, de su lado, relata la historia de Práxedes, "que no nace ni hace un año, ni hace dos, sino hace doscientos", un legado familiar de tradición olivarera.

El proyecto de Práxedes surgió hace un año con la variedad cornicabra como piedra angular, en una estrategia en la que lo que pretenden es "hacer hincapié en enseñar al mundo" que el mejor aceite es el de Navahermosa.

"Práxedes es un sastre que hace el aceite a medida. Es un aceite premium y el mejor paladar del mundo lo ha elegido como su aceite".

Guerrero hace aquí una exaltación de la calidad que la comarca de los Montes de Toledo. "La gente no sabe que el mejor aceite del mundo está en nuestra zona, y de la mano de Martín Berasategui ahora podemos darle valor y que la gente entienda que la cornicabra es insuperable", ha rematado.

LA ESENCIA DE LOS MONTES DE TOLEDO

Práxedes nació en Navahermosa, en pleno corazón de los Montes de Toledo, y lo hizo en forma de marca familiar que centró su premisa en creer en el valor de lo auténtico, en el poder de la tierra y en el respeto al origen.

"Nuestro aceite es más que un producto: es una historia de tradición, esfuerzo y compromiso con la calidad. Cada gota refleja la pasión con la que cultivamos, recogemos y elaboramos nuestro oro líquido", asegura la marca.

Trabajan en almazara propia donde controlan todo el proceso, desde el olivo hasta la botella, priorizando la extracción en frío con métodos artesanales y "sin prisas".

"El alma de nuestro aceite nace en el corazón de los Montes de Toledo. Una tierra con historia, clima extremo y suelos volcánicos. Esta zona es única por su altitud, su mineralidad, y por ese carácter duro que forja productos auténticos", explica la marca, que presume de haber ido aprendiendo "generación tras generación" a cuidar el árbol, entender su ritmo y recoger el fruto en el momento justo.

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