ETA.- Prisiones trasladó a algunos presos y a otros les adjudicó 1 interno "sombra" tras el suicidio de Angulo en Cuenca

Actualizado 18/06/2006 15:26:31 CET

MADRID, 18 Jun. (EUROPA PRESS)

La Dirección General de Instituciones Penitenciarias ha intensificado en los últimos meses las medidas que integran su Plan de Prevención de Suicidios para evitar esta práctica en el interior de las cárceles, tanto de los integrantes de la población reclusa en general como de los miembros de la banda terrorista ETA en particular.

Según las fuentes consultadas, uno de los hechos que encendió todas las alarmas respecto al colectivo de presos etarras fue el suicidio el pasado mes de febrero del miembro de ETA Igor Angulo, quien cumplía una condena de 34 años en la prisión de Cuenca. Angulo, al que no se le había detectado ningún cuadro depresivo, se le halló ahorcado a los barrotes de su celda con el cordón de sus zapatos y con un nudo alrededor de las manos, realizado con el cuero que utilizaba para fabricar pulseras, posiblemente para evitar desatarse en el último momento.

El fallecimiento de Angulo hizo que Instituciones Penitenciarias incentivara su política de prevención de suicidios, que ya se aplicaba con carácter general, haciendo un seguimiento más activo de aquellos reclusos etarras que, por encontrarse en una situación de soledad --caso de mujeres miembros de ETA sin otras integrantes de la organización terrorista en su cárcel--, o de otros que siguen tratamientos antidepresivos, constituyen un grupo de riesgo, según los psicólogos de Instituciones Penitenciarias.

Según las fuentes penitenciarias citadas, se han adoptado distintas medidas, que van desde el traslado de prisión para reclusos etarras que no tienen otros 'compañeros' de la banda en esa cárcel, caso de Igor Angulo, así como cambios de módulos para algunos presos sometidos a régimen de aislamiento, de manera que se puedan relacionar con otros reclusos de la banda terrorista.

INTERNOS "SOMBRA".

En otros casos, la estrategia de prevención de suicidios ha llevado a Prisiones a colocar un interno de apoyo para aquellos etarras en situación de riesgo potencial, con que el comparte celda y que tiene la misión de acompañarle, y que en el argot de los funcionarios se conoce como interno "sombra".

El inmediato precedente de esta intensificación del control de presos susceptibles de mantener conductas suicidas se remonta a meses antes del suicidio de Angulo. En septiembre del pasado año, Gallizo visitó el penal de Nanclares de Oca (Alava), uno de los más castigados en cuanto a muertes de reclusos en su interior, y anunció que se reforzarían las medidas preventivas.

Angulo fue el octavo recluso de ETA que se quitaba la vida en el interior de una cárcel, el quinto en un centro penitenciario español, ya que los otros tres fallecieron en prisiones francesas. Cuatro meses antes de su fallecimiento, el 31 de octubre de 2005, fue hallado muerto en su celda de la cárcel de Soria José Ángel Alzuguren Perurena, alias 'Kotto'.