Figuras de protección para el yacimiento de La Cava


Actualizado 10/10/2015 15:06:06 CET
Guijarro
Foto: EUROPA PRESS/JCCM

CUENCA, 10 Oct. (EUROPA PRESS) -

   El vicepresidente de Castilla-La Mancha, José Luis Martínez Guijarro,  ha avanzado que el Gobierno regional empezará a tramitar "figuras de protección" del yacimiento de 'La Cava', en el término municipal de Garcinarro (Cuenca), para que permita de una manera más eficaz aunar recursos financieros desde distintos programas que permitan seguir avanzando en este importante hallazgo.

   "La declaración de Bien de Interés Cultural la concede el Gobierno regional, pero queremos llegar a la máxima protección posible, porque al final se traduce en un máximo reclamo turístico con proyección internacional", ha explicado.

   Durante su visita a este yacimiento del que los expertos destacan su gran potencial, Martínez Guijarro se ha mostrado convencido de que "debe ser uno de los elementos de atracción turística de la comarca de la Alcarria conquense". En este punto, ha recordado que el Gobierno del presidente García-Page está trabajando en un plan específico de turismo para la provincia de Cuenca que se presentará en próximas fechas y en el que la arqueología ocupará "un lugar destacado", ha informado la Junta en nota de prensa.

   El vicepresidente regional ha abogado por volver a situar a Castilla-La Mancha entre los principales destinos de turismo de interior, puesto que el "retroceso en la última legislatura ha sido notable". De hecho, en la provincia de Cuenca el número de viajeros ha pasado de 310.667 en 2011 a 254.893 en 2014, lo que supone una caída del 18 por ciento; mientras que el de pernoctaciones ha pasado de 502.695 a 423.837 en este mismo período, un 16 por ciento menos, ha señalado.

YACIMIENTO DE 'LA CAVA'

   Ubicado en una zona crucial para el control visual y de vías de comunicación, 'La Cava' es un yacimiento multifásico cuya primera ocupación se documenta en la Edad de Bronce con un asentamiento en altura, rodeado de una muralla circundante y con grabados rupestres asociados a este momento de uso.

   Posteriormente, es en la Edad del Hierro cuando se efectúa la excavación en la roca natural para construir tres estancias de morfología cuadrangular y amplias dimensiones, e intercomunicadas entre sí mediante un pasillo igualmente retallado en el farallón rocoso. La entrada a cada una de las mismas --en algunos casos escalonada-- se sitúa en el lado oeste, buscando una intencionada orientación solar.

   Tras su abandono en el 350 a. C. apróximadamente, el yacimiento es vuelto a ocupar de manera residual en época romana, siendo posteriormente, en época visigoda, reutilizando de manera caso íntegra, adecuando las estancias a la nueva finalidad, que a tenor de los primeros resultados, puede ser de almacén y hábitat.

   En alguna de las estancias, se documenta una nueva ocupación a principios del siglo XX, como zona de hábitat asociada al cobijo agrícola.

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