El equipo que ha trabajado en los trajes con los dos gigantones a su espalda. - EUROPA PRESS
BURGOS 10 Jun. (EUROPA PRESS) -
El Ayuntamiento de Burgos ha presentado los nuevos e históricos ropajes de los emblemáticos gigantones de Diego Porcelos y Doña Berenguela, una vestimenta confeccionadas por el alumnado del programa mixto de formación y empleo, un taller municipal que comenzó su andadura el pasado mes de marzo y que cuenta con una duración de nueve meses.
La técnica de formación y empleo del consistorio burgalés, Ana Sorrigueta, ha sido la encargada de introducir este proyecto textil, cuyo propósito es el desarrollo de elementos de utilidad municipal. Por su parte, la coordinadora del taller, Sonia Saiz, ha desgranado los detalles de una actuación que ha calificado como un auténtico "proceso de investigación de la época".
Durante la presentación, Saiz ha explicado la "complejidad" de diseñar un vestuario coordinado para dos figuras históricas que, en la realidad, nunca coincidieron temporalmente. Se trata de dos personas que se llevan tres siglos de diferencia: Diego Porcelos es del siglo IX y Berenguela es del siglo XI", ha recordado la coordinadora, haciendo hincapié en el desafío de hacerles desfilar juntos de manera armónica respetando sus rangos de conde y reina de Castilla, respectivamente.
Para el diseño del traje de Doña Berenguela, el equipo se documentó minuciosamente a partir de los restos textiles de la época que se conservan en el Monasterio de Las Huelgas. Basándose en los fragmentos de seda originales, se decantaron por una paleta de tonos verdes y ocres. En cuanto a la estructura del traje real, el taller ha recreado un "peyote, un vestido holgado de la época con aperturas laterales en las mangas", combinado con una camisa blanca inferior.
Para evitar un contraste "excesivamente llamativo" por la intensidad del verde, los confeccionadores decidieron invertir el orden cromático original: elaboraron el peyote exterior en blanco e introdujeron el verde en las mangas de la prenda interior. Por su parte, el conde Diego Porcelos viste un tono berenjena "más recio", que incluye detalles en tejido blanco para ir a juego con su compañera.
El diseño final ha tenido en cuenta las necesidades técnicas de los porteadores de la comparsa. El equipo de confección mantuvo reuniones con ellos para diseñar e integrar de forma exacta una "ventanita oculta en el ropaje", ajustada a la altura de su visual, que les permita ver el camino durante los desfiles.