Publicado 13/04/2021 18:12CET

El carmelita Silvano Giordano destaca el "arduo camino" del doctorado de Santa Teresa

El carmelita Silvano Giordano interviene en el Congreso Internacional 'Mujer excepcional. Cincuenta años del doctorado de Santa Teresa de Jesús'.
El carmelita Silvano Giordano interviene en el Congreso Internacional 'Mujer excepcional. Cincuenta años del doctorado de Santa Teresa de Jesús'. - UCAV

ÁVILA, 13 Abr. (EUROPA PRESS) -

El carmelita Silvano Giordano ha destacado el "arduo camino" recorrido para lograr que Santa Teresa llegesa a ser nombrada doctora de la Iglesia, según ha dicho en una ponencia del Congreso Internacional 'Mujer excepcional. Cincuenta años del doctorado de Santa Teresa de Jesús'.

Al recordar las dificultades de la proclamación oficial de Santa Teresa como doctora de la Iglesia, dijo que en los años del concilio Vaticano II, se presentó una coyuntura favorable. "Con una renovada lectura de la doctrina teresiana, los centenarios de la fundación de las monjas y frailes carmelitas descalzos y la sensibilidad eclesial hacia el aporte de la mujer, que animaron a la orden a dar el paso decisivo", ha explicado.

"Gracias al apoyo de los papas Juan XXIII y Pablo VI fue posible, el 27 de septiembre de 1970, reconocer oficialmente en forma solemne dentro de la Iglesia el papel de Maestra que Teresa venía ejerciendo desde hacía cuatro siglos", ha rememorado.

En su intervención, Giordano ha expuesto la finalidad pedagógica original de los escritos de Teresa de Jesús, que nacen a partir del deseo de analizar su propia experiencia y al mismo tiempo de comunicarla a sus hermanas.

"Esta característica fue reconocida y valorada por sus contemporáneos y llevó a publicar muy pronto sus libros, que rápidamente cobraron amplia difusión entre los espirituales y la convirtieron en maestra, reconocida por la autoridad eclesiástica y por los teólogos de profesión", ha añadido el carmelita.

El impulso de la orden de carmelitas descalzos y la causa de beatificación y canonización, culminada en 1622, "afianzaron su magisterio y la convirtieron en un punto de referencia para la teología mística", según ha subrayado.

En este sentido ha explicado que fue en el siglo XIX, en medio de un ambiente cultural "racionalista" y en el contexto de la restauración de la orden de carmelitas descalzos y de la fundación de nuevas congregaciones que se inspiraban de su magisterio, cuando surgió la idea de proclamarla oficialmente doctora de la Iglesia.

Sin embargo, esta primera propuesta, que encontró "el favor de muchos y hasta el aprecio del papa Pío XI", no se pudo realizar, al estar vigente una interpretación restrictiva de las afirmaciones del apóstol san Pablo, que "no admitía una enseñanza oficial en la Iglesia por parte de las mujeres".

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