BURGOS, 28 Sep. (EUROPA PRESS) -
La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Burgos ha condenado a un hombre a un total de 23 años y nueve meses de cárcel por el asesinato de su suegro en Aranda de Duero, así como por la comisión de varios delitos posteriores, todo ello en conformidad con el veredicto emitido por el Tribunal del Jurado.
El fallo de la Sala impone al acusado 17 años de prisión por el delito de asesinato, a los que se suman ocho meses por allanamiento de morada, dos años por robo con violencia, nueve meses por maltrato en el ámbito de la violencia de género, tres años por atentado y cuatro meses por lesiones. Asimismo, la resolución incluye diversas penas de multa por faltas de hurto, robo de uso de vehículo a motor y lesiones leves.
En su resolución, la Audiencia aprecia la concurrencia de alevosía, al considerar probado que la víctima careció de cualquier opción real de defensa. Sin embargo, los magistrados han descartado la circunstancia agravante de ensañamiento y han rechazado que el agresor sufriera alteración alguna en sus facultades de entendimiento o voluntad durante la comisión de los hechos.
En sentido contrario, el tribunal sí ha aplicado para la totalidad de los delitos la atenuante analógica de reparación del daño, motivada por la consignación judicial de 66.000 euros realizada por el acusado a lo largo del juicio para responder de forma parcial a las indemnizaciones fijadas.
Según estimó acreditado el Jurado, los hechos ocurrieron el 3 de octubre de 2024. El agresor se hallaba junto a su suegro en un domicilio de la localidad arandina cuando decidió quitarle la vida. Le propinó primero seis cuchilladas en el pecho y, una vez que la víctima cayó desplomada al suelo golpeándose la cabeza, volvió a asestarle otras seis puñaladas por la espalda con una segunda arma blanca.
Inmediatamente después del ataque, el hombre cogió el teléfono móvil y las llaves de la víctima para entrar en el piso donde estaban su mujer, su hija y su suegra. Una vez dentro, agredió a su esposa lanzándole un vaso, zarandeándola y empujándola para quitarle también su teléfono móvil. La huida de la ciudad la emprendió a bordo de un coche que sustrajo de la empresa donde trabajaba.
Su localización se produjo al día siguiente en los alrededores de Carabias (Segovia), momento en el que embistió voluntariamente contra un patrulla de la policía y causó heridas a dos de los agentes.