Piezas de la muestra 'La promesa de Villèlia'. - EUROPA PRESS
VALLADOLID 30 Ene. (EUROPA PRESS) -
Los "dos mundos" del escultor Moisès Villèlia y el "diálogo" entre Gustavo Torner y Daniel Canogar abren este sábado la programación expositiva del Museo Herreriano, dos propuestas que "refuerzan" el compromiso con la investigación y la relectura de los fondos de la Asociación Colección Arte Contemporáneo (ACAC).
En concreto, en las Salas 6 y 7, el centro presenta 'La promesa de Villèlia' una muestra monográfica dedicada al escultor, mientras que la Sala 0 inaugura un nuevo montaje de la serie 'Una escena', centrada en el diálogo entre dos artistas referentes fundamentales del arte español contemporáneo. "Dos exposiciones importantes que, por un lado, podemos decir que son radicalmente distintas pero, por otro, tienen muchas cosas que las unen", ha señalado el director del museo, Javier Hontoria.
En la presentación de estas dos líneas expositivas también han participado la concejala de Educación y Cultura, Irene Carvajal, y el comisario de una de ellas e hijo del artista, Nahum Villèlia.
La exposición 'La promesa de Villèlia' constituye la primera muestra institucional individual de escala relevante dedicada al artista en casi tres décadas. Se podrá visitar desde mañana y hasta el 7 de junio, y el título surge de un texto escrito por el artista Ferrant meses antes de morir, en el que alababa la obra del joven Villèlia.
Es la primera exposición institucional del artista desde la que realizó el IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno) el año 1998, un periodo en el que el contexto artístico ha experimentado "notables transformaciones".
En este tiempo, la figura de Villèlia ha recobrado "mucho interés", considerando su trayectoria como una de las "más singulares e influyentes" de la segunda mitad del siglo pasado, especialmente entre artistas de generaciones más jóvenes, que encuentran en su trabajo experimental "un antecedente fértil para las prácticas contemporáneas".
"Siendo un artista activo en las cuatro últimas décadas del siglo pasado, es muy actual, tiene mucha vigencia. Hay muchísimos artistas jóvenes hoy de 30 o 40 años que están trabajando en materiales pobres también. Villegia es muy pionero en ese sentido de este tipo de trabajo", ha ahondado Hontoria.
La exposición se articula a partir de las tres obras de Villèlia pertenecientes a la Asociación Colección Arte Contemporáneo, depositadas en el Museo Patio Herreriano. A ellas se suman piezas procedentes del importante legado conservado por la familia del artista, así como préstamos de destacadas colecciones públicas y privadas del ámbito nacional (IVAM, MNAC, BBVA, Museo Reina Sofía, CAIXA, Coleccionistas Privados y la Fundación Jiménez Arellano Alonso, entre otros).
Moisès Villèlia, cuyas obras dialogan en la Colección con referentes como Ángel Ferrant y Leandre Cristòfol, destacó por usar materiales "precarios", como bambú, cañas o fibras naturales. Con ellos creó esculturas ligeras, delicadas y muy originales, que rompían con la tradición pesada de la escultura clásica. Sus obras, verticales y permeables, se integran con el espacio en lugar de dominarlo, lo que les da un carácter "poético y casi musical".
De hecho, su hijo y comisario de la exposición ha advertido que la muestra recoge los "dos mundos" al reconocer que su padre vivió también su particular dilema en el inicio de su trayectoria, la de decantarse por la "poesía" o hacerlo por la escultura. "Y entonces tiró hacia la escultura. Quizá porque tenía más fuerza la influencia de su oficio que aprendió de su padre que la literatura y la poesía que había aprendido autodidacticamente", ha recordado Nahum Villèlia.
La exposición también quiere superar esta visión limitada del escultor, destacando la riqueza de su trabajo visual y su poco conocida producción en papel. La propuesta ofrece una lectura renovada del artista, resaltando su modo único de trabajar la materia y la dimensión política de su obra. Así, presenta a Villèlia como "un creador adelantado a su tiempo, que abordó temas hoy fundamentales como la materialidad, la alienación y la crítica social".
Irene Carvajal ha destacado carácter "excéntrico" del creador, en el "mejor sentido de la palabra". "Es un artista adelantado a su tiempo y que aprovechó esos materiales precarios para hacer estas joyas de las que podemos disfrutar a partir de hoy", ha apuntado.
De forma simultánea, el museo presenta en la Sala 0 una nueva muestra 'Una escena. Daniel Canogar y Gustavo Torner', un proyecto que en este caso propone una lectura de la Colección Permanente. Un montaje de dos obras que exploran la interpretación de la naturaleza desde ángulos opuestos, aunque exista una apariencia afín entre las piezas, sus planteamientos son antagónicos.
Gustavo Torner, con su obra Galicia (1957), una pintura de gran impronta matérica e informalista que sirve como homenaje a su figura tras su fallecimiento en el verano de 2025. Torner no buscaba representar la naturaleza, sino presentar su dimensión tangible y física a través de la síntesis formal.
La 'escena' se completa con la instalación Photosynthetic Remembrance (2005) de Daniel Canogar que representa la vertiente tecnológica de la cual es pionero en España, una ficción tecnológica y dispositivos técnicos que convierte imágenes fijas en una seducción dinámica.