VALLADOLID, 20 Mar. (EUROPA PRESS) -
El exjefe del Grupo de Estupefacientes de Valladolid, Luis F.R, no ha llegado a testificar finalmente en el juicio celebrado este viernes contra un presunto 'narco' detenido en 2024 en el curso de la 'Operación Almendro', y no ha llegado a comparecer, pese a que inicialmente estaba previsto que lo hiciera por videoconferencia desde el Centro Penitenciario de Topas, en Salamanca, donde permanece en prisión provisional por tráfico de drogas y un largo rosario de delitos, porque la fiscal jefe ha renunciado finalmente a dicha prueba.
El testimonio del funcionario policial había levantado cierta expectación debido a que su testifical desde la prisión salmantina suponía su primera aparición pública desde que en los primeros días de diciembre del pasado año fuera detenido, junto a otra casi decena de personas, parte de ellas de nacionalidad española y otras de origen dominicano, por liderar, presuntamente, una organización criminal dedicada al tráfico de drogas.
Su testifical en la presente causa seguida contra el acusado Valentín C.P. obedecía a que el exjefe de Estupefacientes de Valladolid figura como instructor de la denominada 'Operación Almendro', la misma que en 2024 condujo a la desarticulación de una organización criminal integrada por diez personas, de las que ocho ya fueron juzgadas el pasado año--se absolvió a una mujer y se condenó a los otros siete a penas que suman 36 años de cárcel--, sin que entonces fuera posible sentar en el banquillo al citado encausado y a Martín I.G, otro de los supuestos implicados que permanece todavía en paradero desconocido.
Ahora, Valentín C.P, una vez interceptado, ha sido llevado al banquillo de la Audiencia Provincial donde, a preguntas tan solo de su letrado defensor, ha negado cualquier participación en una operación de compra de un kilo de cocaína en Madrid de la que fueron imputados el resto de los condenados.
"En la vida he participado en esa operación. Ni registraron mi casa, donde no habrían encontrado nada, y tampoco hallaron nada en mi teléfono móvil cuando examinaron las llamadas y mensajes", ha apuntado el acusado, quien, en declaraciones recogidas por Europa Press, también se ha desmarcado de las distintas sustancias estupefacientes, entre cocaína, hachís y marihuana, que la policía intervino en Madrid en el trastero de uno de los ya condenados.
Sin embargo, las testificales previas de todos los policías que intervinieron en la operación, tanto los del Grupo III de Valladolid como los de la UDYCO de Madrid, que participaron en apoyo de los anteriores, sostienen que Valentín C.P. fue visto junto al resto de investigados en Madrid los días 23 y 24 de mayo de 2024 cuando ya les estaban haciendo un seguimiento ante las sospechas de que estuvieran intentando adquirir un kilo de cocaína.
Así, fue el día 23 de mayo cuando ambos grupos siguieron por Madrid a un vehículo ocupado por cuatro personas--entre ellas no figuraba el hoy acusado--pero tuvieron que abortar la operación cuando el turismo fue interceptado por agentes de la Unidad de Caballería, que realizaban un control rutinario y registraron e identificaron a sus ocupantes.
"Parece que se llevaron un buen susto y por eso los investigados pararon a pocos metros y entraron en una cafetería", ha recordado uno de los agentes, quien ha subrayado que al poco tiempo se sumó a ellos en el establecimiento Valentín C.P, "que hasta entonces era una persona desconocida" ya que no se tenía conocimiento de ella como presunta implicada.
Al día siguiente, en la fase ya de explotación que concluyó con la detención de la banda, los investigadores realizaron un nuevo seguimiento de dos turismos que les llevó primero hasta Yuncos (Toledo), donde los sospechosos entraron en una urbanización cerrada y al poco tiempo hicieron de nuevo su aparición en ambos coches seguidos por otros dos.
"Los ocupantes de dos de los coches dieron tres vueltas a una rotonda, en una clara maniobra de contravigilancia, y al final tan sólo dos turismos continuaron trayecto hasta Madrid, uno de ellos un BWM de transporte de la droga ocupado por Valentín y el otro un Peugeot que le precedía y que intervenía como lanzadera", ha asegurado, sin ninguna duda, uno de los policías que participó en la vigilancia.
Ambos vehículos continuaron su marcha hasta dos trasteros en el barrio de Vallecas que los agentes registraron con resultado positivo en uno de ellos, donde se incautaron de distintas sustancias--cocaína, marihuana y hachís--y de una báscula de precisión. A ello siguieron ese mismo día las detenciones de todos los presuntos implicados, entre ellos Valentín C.P.
LA DEFENSA INVOCA NUMEROSAS NULIDADES
Ante ello, la fiscal jefe ha mantenido para el acusado su petición de condena de ocho años y seis meses de cárcel y multa por importe de 70.000 euros, mientras que la defensa ha solicitado un fallo absolutorio por falta de pruebas y, además, ha invocado numerosas nulidades que, a su juicio, han vulnerado el derecho de defensa de su patrocinado.
Entre otras razones, ha denunciado que su cliente estuvo casi un año sin abogado tras su detención, lo que le impidió proponer medio de prueba e incluso recurrir su auto de imputación ante el juzgado de instrucción de Valladolid, al tiempo que considera nulos, por injustificados, tanto los 'pinchazos' telefónicos practicados por la policía como las entradas y registros en trasteros y pisos.
En el anterior juicio por estos mismos hechos, el tribunal sentenciador impuso a siete de lo ocho ocupantes del banquillo un conjunto de penas que suman casi treinta y ocho años de cárcel al considerar probada su vinculación con un grupo organizado desarticulado en mayo de 2024 en una operación que se saldó con la incautación de más de tres kilos de distintas sustancias con motivo de los registros efectuados en la localidad vallisoletana de Laguna de Duero, Madrid y Morales de Toro (Zamora).
La mayor de las condenas recayó entonces en Tamara G.T, en total siete años y nueve meses de privación de libertad y multa de 18.673 euros por un delito de tráfico de drogas, en su modalidad de notoria importancia, y tenencia de armas prohibidas; seguida de las impuestas al autor confeso Enrique S.S, que fue la pactada con el fiscal de seis años y un día y multa de 16.500 euros, así como los seis años y multa de 3.655 euros a José Ignacio S.C. por tráfico de drogas y grupo criminal, y los cuatro años y seis meses a Javier M.D, Jesús C.M, Alberto G.A. y Kevin dos S.P, en todos los casos con multas también por importe de 3.655 euros.
En su fallo, la Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia Provincial absolvió, sin embargo, a Verónica C.G, quien se exponía inicialmente a una condena de cuatro años y tres meses de cárcel y una multa de 2.000 euros. "En cuanto a la acusación contra ella por su colaboración con Tamara en la venta de sustancia estupefaciente, teniendo además las llaves de trasero de la calle Prado n°5, de Valladolid, en la que se encontró una parte de la sustancia estupefaciente y útiles para su manipulación y posterior venta, esta Sala estima que no ha resultado debidamente acreditada dicha colaboración a la que se hacía referencia en el escrito acusación del Ministerio Fiscal", justificó el tribunal sentenciador.