VALLADOLID, 9 Jul. (EUROPA PRESS) -
El ciudadano de origen dominicano Thelmo I.O.L, detenido en el marco de la 'Operación Santo' antidroga desplegada en 2023 contra integrantes del clan de los 'Monchines' y los 'Mena' y que concluyó entonces con un total de treinta detenidos, ha llegado este jueves a un acuerdo con la Fiscalía de Valladolid para asumir una condena de tres años y medio de cárcel que, además, no tendrá que cumplir, ya que el pacto incluye la sustitución de la pena por su expulsión de territorio español.
El 'Flaco', alias que se le asigna en la citada operación, había permanecido en paradero desconocido hasta su detención en marzo de 2025 en su país de origen en virtud de una euroorden impulsada por la Audiencia de Valladolid para llevarle al banquillo, el mismo que en enero del pasado año ocuparon otros 29 implicados, a los que se condenó a un conjunto de penas que suman 93 años de cárcel.
En el caso de Thelmo I.O.L, el fiscal del caso solicitaba inicialmente seis años de prisión y multa de 15.000 euros que este jueves ha quedado reducida, tras el acuerdo recogido por Europa Press, a tres años por tráfico de drogas y otros seis meses por grupo criminal, en ambos casos con la atenuante analógica de drogadicción. La multa asumida también, la misma que pedía la acusación pública, será descontada de los 50.000 euros que el 'narco' había consignado ya como fianza.
Pero lo más llamativo de la sentencia de conformidad alcanzada, que ha sido anticipada 'in voce' en sala por el magistrado presidente, radica en que el 'Flaco' ha conseguido eludir la cárcel, ya que la pena privativa de libertad ha sido conmutada por su expulsión de territorio español al objeto de que regrese a República Dominicana, con el compromiso de no volver a España antes de los próximos cinco años.
AÚN SIN LOCALIZAR EL ENCAUSADO NÚMERO 31
Cerrada ya la causa contra treinta implicados en la 'Operación Santo', Europa Press ha podido conocer que aún queda por juzgar un encausado más, R.R, quien hasta el momento permanece en paradero desconocido y no ha podido ser localizado por el tribunal para llevarle a juicio como al resto.
En el primer juicio por estos mismos hechos celebrado en enero del pasado año, veinticinco de los acusados se conformaron el primer día con un conjunto de penas que suman 80 años de cárcel y multas por importe de 809.000 euros, mientras que otros cuatro que se declararon inocentes siguieron en el banquillo sin mucha fortuna, ya que el tribunal les impuso en total 13 años de privación de libertad: cuatro años y ocho meses y multa de 40.000 euros a uno de ellos, cuatro años y 3.000 euros a otro, así como tres años y multa de 12.000 euros el tercero y un año y multa de 6.000 euros a un cuarto 'narco'.
La detención de los cuatro y del resto de los traficantes confesos se produjo, en colaboración con el Servicio de Vigilancia Aduanera (AEAT), en dos fases desarrolladas los días 30 de mayo y 6 de junio de 2023, fruto de una investigación que se inició a comienzos del año 2022 en Valladolid sobre un importante clan familiar, el de los 'Mena', asentado en el Barrio España de esta capital, y vinculado con el tráfico de drogas y el crimen organizado.
UN VERTEDERO PRÓXIMO AL CEMENTERIO
Al inicio de la investigación se detectaron en un vertedero próximo al cementerio del Carmen de Valladolid una gran cantidad de sacos y bolsones con restos de plantaciones de marihuana. Junto a alguno de estos sacos se encontraron evidencias de la relación del clan de los 'Mena' con los efectos hallados y por lo tanto, con el tráfico de drogas.
La especialidad de este clan era el cultivo "indoor" de marihuana, es decir, plantaciones que se realizaban en el interior de casas o almacenes de su propiedad que luego "cosechaban" e introducían en el mercado. En la misma calle, el clan poseía siete viviendas, pudiendo de esta manera ejercer un permanente control sobre las mismas, según la información facilitada en su día por la Policía Nacional.
Una de las casas en las que se ubicaba unas de las plantaciones contaba con un auténtico túnel bajo tierra que discurría unos cinco metros, hasta una farola de alumbrado público, donde se habían "enganchado".
En el avance de las investigaciones se detectó la estrecha conexión de este grupo familiar con otro poderoso clan, histórico de la ciudad de Valladolid, en referencia al de los Monchines, asentado en el barrio de Pajarillos, y que estaba también siendo investigado en una línea distinta por la Policía Nacional. Este último estaba vinculado principalmente a la venta de cocaína y heroína. En ese momento, se ampliaron las líneas de trabajo uniéndose las dos investigaciones en la denominada 'Operación Santo'.