El rector de la Universidad de Salamanca (USAL), Juan Manuel Corchado Rodríguez, y la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, firman la Declaración del Foro de Salamanca 'IA e Infancia', a 5 de noviembre de 2026, en Salamanca, Castilla y León (España) - Manuel Ángel Laya - Europa Press
SALAMANCA, 5 Nov. (EUROPA PRESS) -
La Universidad de Salamanca y el Ministerio de Juventud e Infancia han firmado este jueves la Declaración del Foro de Salamanca sobre la Inteligencia Artificial y los Derechos de la Infancia, un documento "histórico" que establece diez compromisos para garantizar que el desarrollo de estas tecnologías respete los derechos fundamentales, la seguridad, la privacidad y el bienestar de los niños, niñas y adolescentes.
La declaración ha sido leída y suscrita por la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, y el rector de la Universidad de Salamanca, Juan Manuel Corchado, durante la mesa Artificial Intelligence and Childhood de Salamanca Forum 2026.
Durante su intervención, el rector ha destacado la "importancia histórica" de este momento, que conecta el legado intelectual de la Escuela de Salamanca con el desafío de garantizar que la innovación tecnológica esté al servicio de las personas.
El acuerdo parte del principio fundamental de que ningún avance tecnológico puede considerarse un verdadero progreso si compromete los derechos, la dignidad o el desarrollo de la infancia.
Inspirada en la Declaración de Salamanca de la UNESCO de 1994 y en la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, la iniciativa establece un marco compartido para orientar a gobiernos, organismos internacionales, empresas tecnológicas e instituciones educativas.
La Declaración reclama una regulación pública de la IA que sitúe el interés superior del menor como principio fundamental.
Entre sus principales medidas destaca la prohibición de utilizar los datos y las interacciones de los menores para entrenar modelos de Inteligencia Artificial, así como de elaborar perfiles, desarrollar publicidad conductual o implementar mecanismos diseñados para maximizar su interacción con estas tecnologías.
El documento también exige impulsar investigaciones independientes sobre los efectos neurológicos, cognitivos y emocionales de la IA antes de su implementación, con especial atención a las primeras etapas del desarrollo infantil.
Otro de sus principios fundamentales es la protección de los vínculos humanos.
Los sistemas de Inteligencia Artificial deben apoyar las relaciones de los niños con sus familias, educadores y compañeros, sin sustituirlas ni generar dependencias emocionales mediante la simulación de relaciones afectivas.
En el ámbito educativo, apuesta por fomentar el pensamiento crítico, la creatividad y la alfabetización digital, respetando la autonomía del profesorado y garantizando tecnologías inclusivas y adaptadas a las necesidades de los menores.
Reconoce también su derecho a participar en el diseño y la evaluación de las tecnologías que les afectan, reclama mecanismos accesibles de reclamación y reparación y establece tolerancia cero frente al abuso y la explotación sexual infantil mediante Inteligencia Artificial.
La Declaración concluye con un llamamiento a los Estados, administraciones públicas, proveedores tecnológicos, instituciones educativas y organizaciones internacionales para que defiendan y apliquen estos principios.
AÑOS DE CONTROL INSUFICIENTE
Durante su intervención, la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, ha advertido de los desafíos que plantea la convivencia de los menores con la Inteligencia Artificial, especialmente después de años en los que los entornos digitales se han desarrollado con mecanismos de control insuficientes.
La ministra ha defendido la necesidad de establecer límites claros y marcos de protección que reconozcan a los niños como titulares de derechos y los sitúen en el centro de cualquier regulación tecnológica.
Asimismo, ha destacado la importancia de la educación para proporcionarles herramientas que les permitan desenvolverse con autonomía y libertad en un entorno de transformación acelerada.
Rego ha puesto especial énfasis en la protección de los neuroderechos, el control de los datos personales y la necesidad de que el interés superior de la infancia prevalezca sobre los intereses comerciales o tecnológicos.
En este contexto, ha planteado la aspiración de avanzar hacia la creación de una agencia internacional de gobernanza de la Inteligencia Artificial, vinculada a organismos multilaterales como Naciones Unidas, que permita establecer mecanismos compartidos de protección.
Por último, ha considerado la Declaración un punto de partida y recordó que la responsabilidad de garantizar entornos digitales seguros corresponde al conjunto de la sociedad, las instituciones y las empresas tecnológicas.