VALLADOLID 18 Ene. (EUROPA PRESS) -
Un ingeniero de la consultora de proyectos de ingeniería Alten ya fue condenado recientemente a una pena de tres años de prisión por un hecho similar al destapado en la empresa MachinePoint Consultants S.L, ubicada en el Parque Tecnológico de Boecillo (Valladolid), y que se ha saldado con la imputación de seis antiguos trabajadores.
La sentencia, publicada por Expansión y recogida por Europa Press, fue dictada por un juzgado de lo penal, que, además de la referida pena privativa de libertad, impuso al autor del delito una multa de 6.000 euros por robar información confidencial de su empresa para utilizarla en una compañía de la competencia a la que se incorporó después.
El tribunal consideró al condenado como autor de un delito de revelación de secretos de empresa por el que deberá indemnizar a su antigua compañía por los daños y perjuicios que le causó con una cantidad equivalente al valor de mercado de la información sustraída.
Este tipo de condenas "no son habituales", ya que hay pocas sentencias que impongan tres años por este tipo de conductas, explica González Franco Abogados, que asesora a la empresa. Con independencia de que el empleado tenga o no antecedentes, ingresará en prisión.
El fallo, recurrido ante la Audiencia de Barcelona, supone un espaldarazo a la lucha del empresariado por evitar la fuga de información trascendental para su negocio. En muchos casos, ésta se produce como consecuencia de la salida de sus directivos a compañías de la competencia.
La Justicia ha dado así la razón a la consultora de proyectos de ingeniería Alten, que denunció a un exempleado tras comprobar que justo antes de abandonar de forma voluntaria la compañía, envió desde su correo corporativo al suyo particular y al de una antigua compañera de trabajo información confidencial de la empresa. Sólo unos días después, el trabajador se incorporó a Kxiop, una empresa nueva creada por exempleados de Alten, dedicada también a la consultoría de ingeniería.
CONFIDENCIALIDAD
El acusado accedió de forma masiva a ficheros que no estaban almacenados en su ordenador, sino en el servidor de la compañía. Y ello, a pesar de que en su contrato había firmado una cláusula de confidencialidad. La misma le obligaba a guardar total discreción sobre los datos técnicos y comerciales relativos a empresas y clientes a los que tuviera acceso por sus funciones de manager.
Se trataba de listados de clientes, currículos de trabajadores u ofertas de proyectos de ejecución, y contenían datos relacionados con las necesidades de los clientes, precios pactados, duración del proyecto o personas de contacto con los que concretar aspectos de la contratación.
La juez califica toda esta documentación sustraída de "vital importancia para la mercantil y, por tanto, de secreto de empresa, pues resulta de gran utilidad para las empresas de la competencia y, sobre todo, para una de nueva creación".
La magistrada recuerda que el Tribunal Supremo, en una sentencia de diciembre de 2008, ya dejó claro que las listas de clientes se han de considerar secreto de empresa. "Máxime, en este caso, cuando la información también comprendía currículos de ingenieros de Alten, las ofertas y los datos personales de los clientes con quien contactar en caso necesario", argumenta.
El acusado alegó que envió la información a sus cuentas para "cubrirse las espaldas" puesto que creía que le iban a echar de la consultora y temía que no le pagaran. También señaló que le era útil cuando trabajaba desde su domicilio. Sin embargo, la sentencia califica estos argumentos de "insostenibles e inconsistentes", pues, según dice, no se "comprende para qué la necesitaba para trabajar en casa, si se hizo con ella cuando ya había comunicado su baja voluntaria".
También ha quedado probado que el ingeniero, vigente aún su relación laboral, envió correos a la empresa Kxiop, negociando sus condiciones salariales como Business Development Associate Manager, firma en la que empezó a trabajar poco después. Por ello, la magistrada considera que "el acusado recopiló de manera masiva información confidencial y de un alto valor económico para Alten, con el propósito de servirse de ella en la nueva empresa". Y, concluye, señalando que "esta información resultaba de gran utilidad" para el desarrollo de la nueva actividad de Kxiop, que "nacería perfectamente situada en el sector", es decir, "con suficiente información para instalarse con fuerza en el mercado en clara competencia con Alten".