Dos agentes ambientales señalan un perímetro de seguridad en torno a un nido de aguilucho cenizo en la provincia de Segovia. - JCYL
SEGOVIA 13 Ago. (EUROPA PRESS) -
La Junta de Castilla y León ha reforzado en Segovia las labores de protección del aguilucho cenizo (Circus pygargus) durante la campaña de cosecha de cereal, con un incremento de la vigilancia de los nidos por parte de los agentes ambientales del Servicio Territorial de Medio Ambiente.
La especie está muy ligada al hábitat de cultivos cerealistas de la provincia, entre cuyas espigas anida, con el riesgo de que, en las campañas de cosecha, las máquinas pasen sobre las polladas y maten a las crías de una rapaz que en el campo segoviano y regional cumple, como todas las rapaces autóctonas, una labor imprescindible en el control de plagas de roedores.
Una de las actuaciones desarrolladas este año se ha llevado a cabo en la comarca de Cuéllar, donde los agentes medioambientales han intervenido para reducir el impacto de las labores agrícolas sobre los nidos.
Los técnicos han explicado que el adelanto de la cosecha, motivado por el déficit de precipitaciones, el aumento de las olas de calor, el uso de variedades de maduración más temprana y la rapidez de las actuales labores de recolección, constituye una de las principales amenazas para la especie, ya que en muchos casos la siega se ha adelantado antes de que los pollos hayan completado su desarrollo y abandonado el nido.
A esta circunstancia se ha sumado el incremento de la superficie aprovechada mediante siega en verde durante el mes de mayo, una práctica que ha afectado a nidos con huevos o a hembras en fase de incubación.
Para evitar esta situación y permitir que los pollos completen su ciclo hasta realizar sus primeros vuelos, los agentes medioambientales han realizado labores de vigilancia para localizar los nidos y, una vez confirmada su ubicación, se han puesto en contacto con los agricultores para acordar las medidas de protección más adecuadas en cada caso.
Entre ellas, la Junta ha señalado una superficie alrededor del nido --mediante rodales no segados o cercones frente a depredadores terrestres-- y el retraso temporal de la cosecha, de entre 7 y 15 días, lo que ha permitido en numerosos casos que los pollos completen su desarrollo antes de la recolección. Los agricultores colaboradores han recibido, además, una compensación económica.
La Junta ha subrayado, en este sentido, cómo el aguilucho cenizo es un aliado natural de los campos, ya que se alimenta de roedores y topillos, culebras, lagartijas e insectos. Su papel es esencial en los periodos en que se producen desequilibrios en las poblaciones de estas especies, capaces de ocasionar daños en las cosechas.
DESCENSO DE LAS POBLACIONES
Los últimos datos de seguimiento han reflejado un importante descenso de las poblaciones de aguilucho cenizo, que han llegado a caer hasta un 25 por ciento en los últimos 15 años. En el conjunto de Castilla y León, los datos disponibles estiman un descenso del 57 por ciento entre 2002 y 2021, lo que ha llevado a catalogar al aguilucho cenizo como especie 'vulnerable' en el Catálogo Español de Especies Amenazadas.
La localización de los nidos ha constituido una parte esencial de estos trabajos de conservación. Los agentes medioambientales y celadores de la Junta han hecho el seguimiento de estas rapaces migratorias de mediano tamaño, que viajan a Castilla y León entre abril y septiembre.
Los equipos han mantenido, además, una relación directa con agricultores y conductores de cosechadoras, a quienes han informado sobre la situación de la especie y sobre cómo actuar en caso de detectar un nido durante los trabajos agrícolas.
Desde la Junta han insistido en que la colaboración de los agricultores resulta fundamental para hacer compatibles las labores de cosecha con la protección de la especie, unas actuaciones que han permitido reducir el impacto de la actividad agrícola sobre los nidos, favorecer la supervivencia de los pollos y contribuir al mantenimiento de la biodiversidad de los ecosistemas agrarios de la provincia.