El alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, junto a los investigadores Luis Vasallo (izda) y Óscar Burón (dcha), en la presentación del libro 'Valladolid Entrambas Aguas'. - EUROPA PRESS
VALLADOLID, 10 Mar. (EUROPA PRESS) -
El arquitecto Óscar Burón y el profesor de Historia del Arte y reciente catedrático Luis Vasallo han detallado en una nueva publicación, 'El Valladolid de Entrambas Aguas', la existencia de una "isla" en el centro de la ciudad, entre lo que actualmente son la plaza de Portugalete y la calle de Las Angustias, definida por dos "brazos" del ramal norte del río Esgueva.
El libro, editado en la Colección de Publicaciones Municipales del Ayuntamiento de Valladolid, se ha presentado este martes en el Salón de Recepciones en un acto en el que ha participado el alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, y también el catedrático Jesús Urrea, que prologa la publicación y ha colaborado con los autores.
Ambos autores han trabajado durante los últimos nueve años para recopilar y contrastar evidencias arqueológicas e históricas en relación a lo que han denominado como el 'cuérnago' del Esgueva, un "brazo" de agua que se separaba del ramal norte poco antes de llegar al antiguo puente de La Solanilla --junto a la iglesia de La Antigua--, para volver a verter las aguas en el Esgueva junto a lo que en los siglos XV y XVI eran las Carnicerías --actualmente, la calle Ebanistería--.
Así, como ha explicado Luis Vasallo, el libro recopila esas investigaciones sobre el cuérnago y la isla, el denominado entonces 'Entrambas aguas', un topónimo que existe en otros lugares de España y que significa "lugar situado entre dos cauces", y "todo lo que se produjo para soterrar ese riachuelo" y darle una "vida comercial" a la Corredera de San Pablo, que "se estaba transformando en una de las calles principales de la ciudad", y que discurría por donde hoy transcurre la calle de Las Angustias.
Por ello, el alcalde de la ciudad ha destacado que este libro, además de dar a conocer "lo desconocido" de la historia de la ciudad, habla también de una ciudad "decidida" cuando tuvo que afrontar hitos destacados, como las obras de desvío y soterramiento del cauce del Esgueva.
"Eso ha permitido poder disfrutar de que en Portugalete hubiera un mercado, o pudiéramos tener la calle Doctrinos o Miguel Íscar en el ramal sur. Pero centrándonos en el Norte piensen ustedes que si no se hubiese acometido la actuación no podríamos contar con el Mercado del Val o la plaza de Poniente", ha reflexionado.
De vuelta al 'Valladolid de Entrambas Aguas', los autores han repasado una serie de hechos y evidencias arqueológicas que han servido para ubicar el 'cuérnago'. Comienzan por el año 1989, cuando unas obras sacaron a la luz un túnel ubicado bajo una vivienda de la calle Angustias, que inicialmente se identificó como una antigua alcantarilla y que partía del subsuelo de la calle Solanilla en dirección al Teatro Calderón.
En una memoria de unas inundaciones se señalaba que el túnel pasaba por debajo del 'Cañuelo', un callejón en forma de 'L' que se encontraba donde hoy está la plaza de la Libertad. En 2002 aparecieron restos de este túnel en esa zona y en 2013, en el subsuelo de la plaza de La Antigua.
También se ha datado que el Almirante de Castilla Don Fadrique, que tenía un Palacio situado en la manzana que hoy ocupa el Teatro Calderón, inició en torno a 1410 unas obras de ampliación del edificio para también cambiar la fachada principal hacia la Corredera de San Pablo, pues la actividad de esta vía era mucho mayor que en las calles que subían hacia la zona de las actuales plazas de Los Arces y San Miguel.
Además, se comprobó que en torno a "1470 ó 1480", un heredero del Almirante decidió soterrar el cuérnago para eliminar los malos olores que afectaban a la casa, lo que se hizo con la construcción de un túnel para encauzar las aguas.
"MEDIO MILLÓN DE MARAVEDÍES" PARA ENTERRAR EL ESGUEVA
El río volvió a salir a la superficie en el Siglo XVI y en 1530 el Cabildo "volvió a hacer obras para enterrarlo" con un coste de "medio millón de maravedíes".
Luis Vasallo también ha querido recordar un libro de Magdalena Santo Tomás sobre los baños medievales de Valladolid, que entre los siglos XIII y XV se ubicaban en la actual calle Echegaray, y en varios documentos se habla de que esta zona se llamaba Entrambasaguas, de ahí el nombre elegido para la "isla".
Finalmente, los autores han destacado la referencia al pleito que se produjo en el siglo XVI entre el Cabildo y el Concejo a cuenta de la titularidad de la plaza de la Libertad, donde se encontraba el puente de Las Carnicerías.
El catedrático Jesús Urrea ha ensalzado una publicación firmada por dos investigadores que "se dedican al estudio y conocimiento de la ciudad, con seriedad, en profundidad" y ha incidido en que la obra no ahonda en "lo que ya se conoce", sino que aporta conocimiento, "lo que falta de conocer sobre el urbanismo de la ciudad, el paisaje ciudadano, sus edificios, sus calles, sus ríos...".
A juicio de Urrea, el conocimiento del "Valladolid subterráneo cada vez provoca mas atención", sobre todo porque entiende que supone la búsqueda de "lo que Valladolid ha perdido". Y en el caso del nuevo libro, los autores han obtenido resultados "positivos" para datar ese antiguo "cuérnago" que discurría bajo lo que hoy es la calle de Las Angustias.
La publicación, acordada por el Consejo de Publicaciones del Ayuntamiento el pasado mes de noviembre, incorpora una notable documentación gráfica, fotográfica y planimétrica. Está distribuido en librerías y en la Casa de Zorrilla, donde puede adquirirse al precio de 20 euros.