Nueva suspensión del juicio contra dos presuntos traficantes ante una posible ruptura en la cadena de custodia

Publicado 24/05/2019 13:49:11CET

No ha comparecido un agente que envió la droga al laboratorio y que, según una de las defensas, difiere respecto de la incautada

VALLADOLID, 24 May. (EUROPA PRESS) -

La Audiencia de Valladolid se ha visto obligada a suspender nuevamente el juicio contra dos presuntos traficantes, acusados de traficar con cocaína y heroína en distintos puntos de la capital, ante la incomparecencia de un policía cuyo testimonio podría ser relevante ante la nulidad invocada por una de las defensas por supuesta interrupción en la cadena de custodia de las pruebas.

Si en la primera ocasión la vista tuvo que suspenderse por el extravío de una muestra de pelo de uno de los encausados, J.D.L, que tenía por finalidad mostrar su condición de toxicómano, en este ocasión la suspensión ha estado motivada por la incomparecencia de un agente de la Policía Nacional, precisamente el que remitió para su análisis al Área de Sanidad de la Junta de Castilla y León las distintas cantidades de cocaína y heroína incautadas.

Su testimonio es importante, dado que la defensa de otro de los acusados, R.N.N, ha solicitado al inicio de la vista la nulidad de actuaciones por interrupción de la cadena de custodia, tras advertir de la diferencia, aunque de tan solo dos miligramos, entre las cantidades de droga aprehendidas por la policía y las finalmente remitidas al centro de análisis.

La suspensión acordada por el tribunal, 'sine die', se ha producido cuando ya habían declarado los dos acusados y cinco agentes de la policía que intervinieron en el operativo de investigación y posterior detención, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

En cuanto a los acusados, éstos se han declarado inocentes y han alegado que poseían dichas sustancias para un "consumo compartido".
Ha sido el principal alegato exculpatorio esgrimido este viernes por los acusados, quienes, con carácter provisional, se exponen inicialmente a seis años de cárcel y multas de 1.350 euros, frente a la petición absolutoria de sus respectivas defensas.

Tanto R.N.N, propietario de una Renault Scenic verde que se aprovisionaba de droga en Salamanca que luego, presuntamente, vendía en Valladolid, como J.D.L, supuesto colaborador en tareas de contravigilancia y quien prestaba al primero su trastero para guardar la mercancía, han reiterado ante el tribunal que la cocaína y la heroína ocupadas por la policía eran para su consumo compartido.

El primero de ellos ha explicado que en ocasiones le tocaba adquirir la droga para su círculo de amigos, todos ellos toxicómanos también, y para ello se trasladaba a Salamanca porque allí estaba bastante más barata. Antes o luego, ha añadido, sus amigos le pagaban su parte y algo más para costear la gasolina gastada en el viaje.

Con respecto a su compañero de banquillo, R.N.N. ha apuntado que quedaba con él en el coche o en el trastero para consumir conjuntamente droga, "siempre en sitios cerrados", donde nadie podía verles, y también ha reconocido que costeaba su adicción con una ayuda de 426 euros del Estado de la que no aportaba ni un euro a su padres, en cuyo piso residía. "Lo utilizaba todo para consumir, he tenido esa mala suerte", ha lamentado.

Las investigaciones policiales se iniciaron en noviembre de 2017 y culminaron el 17 de enero de 2018 con la detención de R.N.N. a su regreso de Salamanca, donde había adquirido drogas que los agentes le ocuparon distintas cantidades de cocaína y heroína, en concreto 1,2 gramos de 'coca' y 1,20 de heroína.

El detenido fue interceptado a escasos metros del domicilio de su compañero de banquillo, quien le estaba esperando fuera en actitud vigilante, según la policía.

"UNA ENFERMERA ME METIÓ UN DEDO EN EL CULO"

R.N.N. fue trasladado entonces al el Hospital Río Hortega de la capital, donde fue sometido a tres análisis, desde una exploración corporal hasta su paso por rayos X y un TAC, con el fin de comprobar si llevaba alojada droga en su aparato digestivo. La triple prueba dio negativo. "Me desnudaron y una enfermera, delante de todo el mundo, se puso un guante y me metió un dedo en el culo", ha reprochado el acusado.

El otro acusado, J.D.L, ha asegurado que conocía al anterior "sólo de consumir juntos droga" y ha negado, al igual que el anterior, que la mercancía fuera para su venta a terceras personas.

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