'Servants' pone negro sobre blanco para abordar la relación entre Iglesia y comunismo

Fotograma de 'Servants', segundo largometraje del eslovaco Ivan Ostrochovsky.
Fotograma de 'Servants', segundo largometraje del eslovaco Ivan Ostrochovsky. - SEMINCI
Publicado: viernes, 30 octubre 2020 11:39

   VALLADOLID, 30 Oct. (EUROPA PRESS) -

   El segundo largometraje del eslovaco Ivan Ostrochovsky, 'Servants', ha llegado a la 65 edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) tras presentarse en 'Encuentros', la nueva sección competitiva de la Berlinale, tres semanas antes del confinamiento.

   "Tuvimos mucha suerte", ha reconocido en rueda de prensa la productora de la cinta, Katrina Tomkova, dado que 'Servants' ha retrasado ya en dos ocasiones su estreno en salas de Eslovaquia, Rumania, República Checa e Irlanda, países, todos ellos, involucrados en su producción.

   Ahora, ha agregado, pendiente de la evolución de los acontecimientos, el equipo está a la espera de poder estrenar en pantalla grande, convencido de que "ese es su sitio".

   Con la utilización del blanco y negro y en formato 4:3, Ostrochovsky ha dejado patente el peso de la estética en su filmografía. "El aspecto visual es tan importante como el tema; no me considero muy buen guionista pero estoy más ligado al ámbito visual y de fotografía", ha confesado el director eslovaco, quien ha contado en este largometraje con la participación de Rebecca Lenkiewicz, quien fuera coguionista de la multipremiada 'Ida', de Pawel Pawlikowski, incluyendo el Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 2014.

   Precisamente, ese fue también el año en el que comenzó la génesis de 'Servants', que nació de las ganas de Ostrochovsky de aportar "un punto de vista nuevo sobre el reflejo del régimen comunista de aquellos años junto al potencial visual de rodar en el seminario" donde transcurrieron los hechos verídicos que refleja el filme, tales como la huelga de hambre en un seminario de Bratislava.

   "Yo tenía un amigo en ese seminario y me pareció muy interesante contar la historia sobre la colaboración entre la iglesia católica y el partido comunista", ha señalado el realizador eslovaco. Además, ha agregado que, en este sentido, fue clave la intervención de Rebecca Lenkiewicz, quien aportó un "sentido universal" al relato.

   "La colaboración entre la Iglesia y los regímenes comunistas era un tema que no se había tocado y por eso quisimos utilizar historias verdaderas", ha comentado el director. Así, la cinta se centra en periodo de "máxima actividad" de la policía secreta, que en su momento de apogeo "eliminó a muchas personas".

   Por su parte, ha explicado Ostrochovsky, la sociedad eclesiástica Pacem in Terris, que simpatizaba con el comunismo, provocó un cisma en el seno de la Iglesia respecto a relaciones con el régimen. Con este filme, el eslovaco ha decidido regresar a los recuerdos de una época en la que él tenía 17 años a través del testimonio de un seminarista que participó en la huelga de hambre de la facultad de Teología de Bratislava.

   A pesar de su formación más ligada al documental, Ostrochovsky se ha lanzado a la ficción con una hegemónica presencia de actores noveles y una poderosa propuesta audiovisual que se apoya en el blanco y negro, una elección "ideal" basada en la vestimenta y el entorno.

   Y es que, según ha apuntado del director, "al no trabajar con actores profesionales, la atmósfera y el espacio son los elementos que aportan la emoción y los sentimientos, convirtiéndose en pilares de la película".