MADRID 28 Ago. (EUROPA PRESS) -
Una nueva especie de almeja gigante pudo ser hace miles de años la primera víctima de la sobreexplotación pesquera ejecutada por el ser humano, según sugiere un estudio dirigido por el Instituto de Investigación Polar y Marina Alfred Wegener en Bremerhaven (Alemania) que se publica en la revista 'Current Biology'.
Los investigadores han descubierto una nueva especie viva de almeja gigante a la que han denominado 'Tridacna costata'. Las evidencias fósiles revelan que la nueva especie llegó a constituir el 80 por ciento de todas las almejas gigantes del Mar Rojo y ahora representa sólo un uno por ciento de las que viven en esta zona en la actualidad.
Los investigadores señalan que no pueden asegurar qué factores contribuyeron a la pérdida de unas especies gigantes de almejas a favor de otras pero que el declive global de estas almejas y la importante pérdida de los especímenes grandes sugieren una captura excesiva por parte del ser humano hace miles de años. La nueva especie parece vivir sólo en aguas poco profundas, lo que la hace más vulnerable a su excesiva pesca.
Según explica Claudio Richter, director del estudio, "todo esto son fuertes indicaciones de que la 'T. costata' podría ser el ejemplo más antiguo de sobreexplotación marina".
Se cree que los humanos modernos salieron de África durante la última era interglaciar, hace unos 125.000 años. El Mar Rojo, una ensenada salada entre África y Asia pudo haber actuado como un cuello de botella y su aridez global pudo haber conducido a los primeros cazadores-recolectores a depender de los recursos marinos de las aguas menos profundas. Según los autores, las almejas gigantes podrían haber sido un importante recurso, debido a su naturaleza sedentaria, su visibilidad y gran tamaño.
Los investigadores descubrieron la nueva especie mientras acudían a desarrollar un programa de cría de otra especie de almeja gigante. La nueva especie puede medir hasta 30 centímetros de largo y tiene una concha con un distintivo patrón en zigzag.
El análisis de estas diferencias en morfología confirmó que era una especie distinta. Los investigadores realizaron análisis genéticos moleculares, para resolver la relación de esta nueva variedad con otras almejas gigantes, que confirmaron que 'T. costata' es una nueva especie.
Esta almeja gigante difiere de otras del Mar Rojo en un periodo reproductivo temprano y corto cada primavera, coincidiendo con el florecimiento estacional del plancton. Los estudios realizados en el Golfo de Aqaba y al norte del Mar Rojo revelaron que esta especie puede considerarse críticamente amenazada. Sólo seis de un millar de especímenes vivos observados por los investigadores pertenecían a la nueva especie.
La tempranas evidencias de captura de almejas en otras áreas han llevado a especular la dispersión de los humanos modernos fuera de África hacia el Mar Rojo y las regiones adyacentes hace entre 110.000 y 90.000 años fue dirigida en gran medida por la competencia por los recursos marinos.
"Nuestro descubrimiento de que 'T. costata' ya estaba en vías de declive antes de este periodo corrobora esta hipótesis, al proporcionar la primera evidencia circunstancial de que los humano no sólo usaban los recursos de los acantilados sino que también los agotaban, convirtiendo a la 'T. costata' en posiblemente la primera víctima de la degradación antropogénica de los arrecifes de coral".
Según los investigadores, el declive de los recursos marinos y terrestres por factores humanos y climáticos, respectivamente, podrían haber actuado conjuntamente para frustrar la precoz y corta colonización de Oriente Próximo por humanos anatómicamente modernos pero tecnológicamente primitivos al final de la pasada era interglacial.