Cientos de personas durante una concentración organizada por el Sindicat de Llogateres, el Sindicat d’Habitatge Socialista de Catalunya y la Coshac ‘Per l’Olga i la Maricarmen: El negoci de l’habitatge mata!’, a 9 de octubre de 2026, en Barcelona, Catalun - Lorena Sopêna - Europa Press
BARCELONA, 9 Oct. (EUROPA PRESS) -
Unas 3.000 personas, según la Guàrdia Urbana de Barcelona, 15.000 según los organizadores, se han manifestado este viernes en el centro de Barcelona en recuerdo de Maricarmen, la mujer de 87 años desahuciada en Madrid; y de Olga Matute y Javier, que se suicidaron tras ser desahuciados en l'Hospitalet de Llobregat (Barcelona), y han llamado a unirse a la huelga general del 11 de noviembre.
Bajo el lema 'Per l'Olga i la Maricarmen: El negoci de l'habitatge mata!', han organizado la manifestación el Sindicat de Llogateres, el Sindicat d'Habitatge Socialista de Catalunya y la Confederació Sindical d'Habitatge de Catalunya.
Ha iniciado su recorrido en plaza Universitat, ha pasado por plaza Catalunya y ha llegado a la plaza de la Catedral tras bajar por Via Laietana, donde han finalizado con unos parlamentos.
En varios momentos del recorrido, los concentrados han guardado silencio y encendido las linternas de sus teléfonos para recordar a Maricarmen, Olga y Javier.
"PUNTO HISTÓRICO"
Al inicio de la concentración, la portavoz del Sindicat de Llogateres, Carme Arcarazo, ha llamado a la huelga general el próximo 11 de noviembre, y ha dicho que es necesario paralizar el país por el derecho a la vivienda, en declaraciones a la prensa.
"Estamos en un punto histórico donde podemos dar la vuelta a la historia de este país, podemos conseguir que la vivienda por fin sea un derecho y acabar con el negocio inmobiliario", ha expresado.
Arcarazo ha asegurado que es una huelga contra la patronal inmobiliaria, Urbagestión, los fondos de inversión, las inmobiliarias y los grandes tenedores porque sus "expulsiones derivan en muertes y suicidios", pero también contra la clase política.
La portavoz del Sindicat d'Habitatge Socialista de Catalunya, Gisela Bermúdez, ha afirmado que, más allá de la vivienda, en la última década se ha vivido un "retroceso histórico" en salarios y condiciones de vida de los trabajadores, y que también por ello hay que parar.
Y la portavoz de la Coshac, Marta Espriu, ha sostenido que la única solución a la crisis de la vivienda y la organización sindical es ir a la huelga: "No pediremos nada, exigiremos que se cumplan nuestros derechos y que se haga con nuestros propios criterios".