El acusado de estafa por fingir ceguera asegura que es invidente pero admite que condujo a gran velocidad

Europa Press Catalunya
Actualizado: lunes, 30 octubre 2006 18:50

BARCELONA 30 Oct. (EUROPA PRESS) -

El acusado de fingir ceguera para cobrar una indemnización mayor por un accidente de tráfico aseguró hoy que es "ciego total", aunque reconoció que condujo un BMW a gran velocidad dos años después del siniestro pese a su discapacidad. El juicio se repitió hoy en Barcelona por orden del Tribunal Supremo, después de que la Audiencia provincial rechazase una testigo sorpresa de la acusación particular en el primer proceso, en el que el acusado fue absuelto.

La historia se remonta al 22 de febrero de 1996, cuando el procesado, Domingo M.A., de 57 años, sufrió un accidente de moto en El Masnou (Barcelona) al ser golpeado por una furgoneta que circulaba justo detrás de él. A causa del suceso, el acusado sufrió un traumatismo craneoencefálico y un traumatismo occipital que desembocaron en la ceguera objeto de juicio.

A raíz del accidente se inició un procedimiento judicial en Mataró contra el conductor de la furgoneta, que fue condenado por una falta de imprudencia con resultado de lesiones. La sentencia declaraba a Domingo M.A. "ciego total, gran inválido e imposibilitado para conducir automóviles" y condenaba a la compañía Mapfre, aseguradora de la furgoneta, a indemnizar al hoy acusado con 546.780,60 euros por las secuelas.

La estafa procesal cometida presuntamente por Domingo M.A. quedó al descubierto cuando, dos años después del accidente, la Guardia Civil le multó por conducir un BMW de su propiedad a 154 kilómetros por hora en la carretera N-430, en el tramo entre Albacete y Valencia.

El Ministerio Fiscal entiende que el procesado engañó a los médicos que le examinaron y que no es ciego total, por lo que pide provisionalmente un año de cárcel para él y 18.500 euros de multa. Por su parte, la acusación particular, ejercida por Mapfre, solicita seis años de prisión. Respecto a la indemnización, el juzgado de Mataró procedió a su embargo como medida cautelar.

Se da la circunstancia de que Domingo M.A. ya fue juzgado en junio de 2004 por estos hechos, en la Audiencia de Barcelona, resultando absuelto al tener el Tribunal una "duda razonable sobre la magnitud real del grado de visión conservado por el acusado". La Sala, no obstante, llegó a dicha conclusión tras denegar a Mapfre una testigo sorpresa --una empleada del hogar del matrimonio-- que debía certificar que el procesado conserva la vista.

Ante la negativa de aceptar a la testigo, la aseguradora presentó un recurso de casación ante el Tribunal Supremo, que dio la razón a Mapfre y ordenó repetir el juicio al entender que la Audiencia "no obró correctamente", ya que vulneró "el derecho a la tutela judicial efectiva y a un proceso público con todas las garantías, utilizando los medios de prueba pertinentes para la defensa".

Durante la primera sesión del juicio, celebrada hoy, Domingo M.A., que acudió con gafas oscuras y bastón y ayudado por una de sus hijas, aseguró que no tiene visión en el ojo izquierdo y que tan sólo percibe un "rayo de luz" con el derecho.

El procesado explicó al Tribunal que antes de sufrir el accidente no tenía "ningún problema de salud" y que incluso "hacía el amor tres veces al día". En el momento del siniestro era agente comercial y, además de carné de conducir, tenía la titulación oficial para pilotar helicópteros, pese a que, según dijo, no sabe escribir.

La Seguridad Social reconoció en diciembre de 1997 el grado de incapacidad permanente absoluta al acusado, que en mayo de 1999 ingresó en la ONCE. En junio de ese mismo año, la Generalitat le reconoció un grado de disminución permanente del 88% por la secuelas derivadas del accidente.

SIGUE PENSANDO EN CONDUCIR.

Durante su declaración, Domingo M.A. aseguró que no ha simulado ser ciego "en ningún momento", aunque admitió que el 16 de febrero de 1998 circulaba a 154 kilómetros por hora con su vehículo, un BMW, por la N-430, en compañía de su esposa. Según explicó, cuando llegaron a la altura de la base militar de Chinchilla le pidió que le dejara conducir "teniendo el conocimiento de que la carretera era recta como un bolígrafo".

"Tenía los ojos de ella y la necesidad física de conducir", se justificó el acusado. Domingo M.A. señaló que condujo "entre 7 y 30 segundos", sabiendo que "era una zona que conocía". Según explicó el procesado, había recorrido "toda España" debido a su trabajo de agente comercial.

A la pregunta de la fiscal de cómo conseguía controlar el vehículo, Domingo M.A. respondió que "me parece que mi mujer echó mano de la parte de abajo del volante para corregir un grado, pero es que no hacía falta porque la carretera es recta".

El acusado explicó que cuando le detuvo un agente de la Guardia Civil debido al exceso de velocidad, se limitó a enseñarle la documentación y a firmar el boletín de denuncia. "Yo quería hacer constar que la multa era mía, para mí era un estandarte y la llevaba siempre en el bolsillo", señaló.

Domingo M.A. explicó que no tuvo problemas para firmar la multa en el recuadro correcto porque esa no era la primera vez que cogía el coche después del accidente --lo había conducido en una ocasión anterior-- y suponía que algún día u otro le multarían, por lo que había ensayado en casa donde tendría que plasmar su firma en tal caso.

Pese a conducir siendo ciego, el procesado aseguró que "en absoluto desprecia la vida de los demás". "Doy gracias a Dios por haberme parado y multado la Guardia Civil porque, si no, aún seguiría cogiendo el coche de vez en cuando". No obstante, Domingo M.A. señaló que "todavía no se me ha quitado la idea de conducir". "Es algo visceral", dijo, "es como cuando llevas 30 años casado con una señora y se muere o te separas, no puedes decir 'me olvido de ti'".

El acusado, que aseguró que sufrió una depresión a raíz del accidente, explicó que la idea de conducir le vino después de que sus hijas vieran la película 'Esencia de mujer', en la que Al Pacino interpreta a un ciego que conduce un Ferrari por Nueva York.

UN DETECTIVE SOSPECHA QUE NO ES CIEGO.

Durante la sesión de hoy también declaró un detective privado contratado por Mapfre para hacer un seguimiento al acusado. El testigo explicó que lo que le pareció "más extraño" fue "la destreza con la que se movía" Domingo M.A. "Los movimientos no coincidían con la idea que tiene uno de una persona que no ve", señaló.

El detective, que realizó fotos y grabó en vídeo el comportamiento del procesado, aseguró que pudo verle "observando elementos de conducción de lujo" en algún escaparate y que le vio "caminando solo y sin bastón" y que, a pesar de ello, "no tropezaba".

El testigo señaló, entre otras conductas, que vio al acusado encenderse cigarros "constantemente" y que le vio "rascarse los dientes con un palillo y mirarlo después". El detective no descartó que Domingo M.A. les descubriese, ya que el último día de seguimiento notó que el procesado se comportaba "de forma atípica" y era "más torpe" a la hora de moverse.

Hoy también declaró la esposa del acusado, quien señaló que desde que tuvo el accidente se dedica por completo a él. Según explicó, le ayuda a desenvolverse, aunque él "se viste, come y se afeita sólo". La mujer de Domingo M.A. le definió como una persona "muy positiva" y, de hecho, él mismo explicó que "en la ONCE entendieron que no me hacía falta un curso de autoaprendizaje por mi forma de ser".

En lo que respecta al día de la multa, la esposa del acusado explicó que le dejó conducir porque "tiene cuatro millones de kilómetros en coche y era piloto de helicópteros, no es un novato".

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