Archivo - Exterior del Centro Penitenciario de Quatre Camins (Barcelona) - David Zorrakino - Europa Press - Archivo
BARCELONA, 28 Oct. (EUROPA PRESS) -
Catalunya ha registrado 513 episodios de violencia machista contra funcionarias de prisiones desde 2022, según el informe 'Forat lila a les presons' publicado por la asociación Marea Blava este miércoles, que recoge los datos publicados por la Conselleria de Justicia y Calidad Democrática y consultados por Europa Press.
En total, entre el 1 de enero de 2022 y el 30 de septiembre de 2026, se han producido 211 conductas sexistas, 58 episodios de exhibicionismo, 51 casos de violencia sexual física y 192 de violencia sexual verbal.
En los primeros 9 meses de este año, se han producido un total de 95 episodios de violencia machista, de los que 38 fueron casos de violencia sexual verbal, 37 fueron conductas sexistas, hubo 13 casos de exhibicionismo y 6 agresiones sexuales físicas.
JÓVENES
En septiembre de 2026 la población penitenciaria de Catalunya era de 9.527 internos, de los que 916 no han cumplido todavía los 25 años, por lo que se les considera jóvenes.
Pese a representar el 9,6% de la población penitenciaria en Catalunya, los internos jóvenes (de hasta 24 años) registran una ratio de episodios 3 veces superior a la de los adultos, siendo responsables del 35,2% de los episodios de violencia machista de los últimos 5 años.
DE COMENTARIOS A TOCAMIENTOS
Desde Marea Blava tildan la cifra de "escandalosa" y advierten de que podría ser superior si se considerasen todas las conductas y comportamientos de tipo machista, que aseguran que no constan por diferentes motivos: porque cuando los agentes penitenciarios redactan los atestados no lo reflejan al haberse producido en el marco de un conflicto más grave o por errores de registro.
También, porque "parece que prevalecen aspectos como la desconfianza o la ineficacia del sistema, la sensación de vergüenza y el sentimiento de revictimización o, incluso, el hecho de que la prisión como ámbito hostil que es, hace que la violencia machista puede ser entendida como una conducta 'aceptable' o 'normal', que en otros contextos sería absolutamente reprobable".
MEDIDAS
Desde Marea Blava alegan que además de la sanción correspondiente por las conductas de menosprecio y coacción, amenazas físicas o verbales a funcionarios y la derivación de los casos más graves al juzgado, los internos protagonistas de episodios graves de violencia machista pueden ser incluidos en el Programa de supervisión y seguridad interior o en el Programa RECVI.
Argumentan que esta es únicamente una medida preventiva que pretende evitar que estos internos repitan episodios de violencia machista contra trabajadoras y que, principalmente, se intenta evitar que coincidan a solas con profesionales femeninas, formando binomios.
A preguntas de Europa Press, desde el sindicato CSIF confirman que cuando se produce un hecho de esta índole existen directrices que indican que los funcionarios deben ir de dos en dos a la apertura de las celdas o en otras situaciones que requieran una aproximación al interno en cuestión, pero que esto es muy difícil porque no hay personal suficiente para hacer binomios: "Es un brindis al sol".
"Es algo a lo que se le tiene que poner freno", reclaman desde el sindicato en referencia a este tipo de violencias, que también exige que, ahora que los funcionarios han sido reconocidos como agentes de la autoridad, se activen todos los mecanismos para protegerlos y se notifiquen todos los casos a los juzgados.
"ANTE UNA BOFETADA NO HAY DEBATE"
Desde UGT lamentan que, en ocasiones, si la violencia no es explícita o no existe un contacto físico la primera resistencia a la hora de darle la importancia que realmente tienen este tipo de comportamientos está en los propios mandos, y ponen el foco en una falta de concienciación en un cuerpo todavía muy masculinizado: "Cuando alguien te pega una bofetada no hay debate, pero cuando pasa algo así sí, siempre hay demasiado debate".
Desde el sindicato afirman que sí existe un protocolo de acoso sexual, pero para casos entre compañeros, y que lo que hay son directrices, si el episodio no reviste, a ojos de los mandos, de la entidad suficiente como para ser considerado una agresión, que sí están protocolizadas.
En este sentido, piden que se notifiquen todos los hechos al juzgado y que sea este quien dirima si es un delito o no y critican que la Administración siga haciendo una distinción entre los episodios de violencia machista y el resto de agresiones, al considerar que "genera una revictimización si nadie lo considera una agresión".
Sobre la posibilidad de crear binomios, reconocen que falta de personal siempre hay, pero que desde el acuerdo entre la Generalitat y los sindicatos alcanzado tras el asesinato a manos de un interno de Núria López, cocinera en Mas d'Enric, "no hay obligación" de realizar ciertas tareas si esta condición no se cumple y que los trabajadores no tienen por qué exponerse a ese riesgo.
Además, desde UGT afirman que, si bien el programa individual de tratamiento está vinculado al delito por el que han sido condenados, cuando se produce un episodio de estas características y se notifica, se aborda en su programa de rehabilitación.
DOMINGO ESTEPA (ASUNTOS PENITENCIARIOS)
El director general de Asuntos Penitenciarios de la Generalitat, Domingo Estepa, ha señalado que el número de agresiones en general --no de índole machista-- hacia las funcionarias de prisiones es menor que hacia sus compañeros hombres: del total, las agresiones graves hacia ellas representan un 25% del total, las leves un 37% y aquellas sin lesiones un 29%.
En lo que se refiere a los episodios de violencia machista hacia las profesionales, asegura que por pequeñas que sean estas conductas el departamento es muy contundente en su observación y en su corrección desde el punto de vista disciplinario: "Todas estas conductas tienen una respuesta por parte del centro y por parte de la Dirección General, desde el punto de vista disciplinario, muy muy contundente porque la tolerancia, evidentemente, es cero".
Asegura que cuando se producen estas conductas, queda reflejado en las bases de datos, de manera que los profesionales tanto de interior como de tratamiento son conocedores de este riesgo y se establecen binomios, y que esta marca se revisa de forma periódica.
Aunque muchas de estas conductas no tengan respuesta penal, porque así lo acuerde un juzgado, afirma que sí tendrán una consecuencia disciplinaria y que, si los hechos son graves o muy graves o existe una reiteración se puede revisar el régimen de vida del interno, que puede acabar en régimen cerrado.
Asimismo, Estepa asegura que aunque no haya una condena por estos hechos, los equipos de tratamiento sí abordan estas conductas: "Se debe abordar desde todas las ópticas", desde la punitiva, pero también desde el aprendizaje y de la no reincidencia, sostiene.
Por último, señala que se notifica "absolutamente todo" a los juzgados, que son los que deciden en última instancia si los hechos constituyen un ilícito penal o no.