Actualizado 20/02/2008 20:59

El conserje corrobora que Permanyer entró en el edificio Atalaya el día de su desaparición pero que no la vio salir

Carmen B.L. contestó por el interfono en nombre de la psicóloga el día que ésta desapareció

BARCELONA, 20 Feb. (EUROPA PRESS) -

El portero del edificio Atalaya de Barcelona donde presuntamente desapareció la psicóloga Anna Permanyer, asesinada en 2004, aseguró hoy que vio entrar a la mujer pasadas las 18 horas del mismo día de su desaparición y que ésta le informó que iba a visitar a la inquilina del 18-J, Carmen B.L., aunque no la vio salir, una actitud que le extrañó porque "solía despedirse".

Un tribunal popular juzga desde el lunes a Carmen B.L., Anabel T.P. y Joan S.B. por asesinar presuntamente a Permanyer en septiembre de 2004 para quedarse con el piso que ésta había alquilado a Carmen B.L. en la avenida Diagonal de la capital catalana.

En la sesión de hoy, los familiares y empleados del edificio Atalaya --que declararon como testigos-- coincidieron en asegurar que la víctima tenía una cita con la acusada la tarde del 27 de septiembre de 2004, ya que no sólo lo había manifestado, sino que además lo dejó apuntado en una nota en la que se podía leer "18:15 Atalaya".

Esta versión difiere de la dada ayer por la principal acusada, Carmen B.L., quien negó "rotundamente" su implicación en el crimen y aseguró que el día de la desaparición ambas habían quedado para la entrega de las llaves de un aparcamiento, pero que Permanyer no llegó a presentarse.

Esta misma explicación recibieron los familiares de la psicóloga cuando preguntaron a la acusada por Anna Permanyer el mismo día de su desaparición. Según la hija menor de la fallecida, Ana Patricia G.P., tras observar que su madre tardaba mucho en regresar aquella tarde, decidió acercarse al edificio en varias ocasiones y solicitó a uno de los porteros que llamara al interfono del 18-J sin recibir respuesta.

Según la hija, fue la hermana de la víctima, que vive a 50 metros del piso alquilado, quien alertó momentos después de que había luz en el domicilio. El portero del turno de noche, Alberto José S.D., explicó hoy durante su declaración que en un segundo intento por comprobar si la fallecida se encontraba en el 18-J contestó Carmen B.L. al interfono y al preguntarle "¿Señora Permanyer?", ésta le contestó afirmativamente.

Según los testigos, la acusada había llamado días antes a la familia Permanyer con la intención de alquilar una plaza de aparcamiento del mismo edificio, a pesar de que había recibido una nota del matrimonio Permanyer pidiendo puntualidad en los pagos del alquiler, y que habían decidido encontrarse en el piso para hablar del asunto.

"NUNCA QUISO VENDER EL PISO"

Los testigos también coincidieron en destacar que la víctima "nunca mostró su intención de vender el piso" en el que residía en alquiler la acusada, ya que si hubiera sido así "lo hubiera dicho". En concreto, el marido de la psicóloga, José Manuel G.C., afirmó que "era imposible" y que además tenía un valor sentimental para la familia, no sólo porque había sido el piso de los padres de la víctima, sino porque además habían decidido irse a vivir allí "tras la jubilación".

En este sentido, el viudo de la víctima dijo que "seguro que Carmen B.L. sabía que no quería venderlo", aunque --aclaró el marido-- "es un piso goloso", de unos 150 metros cuadrados.

Según el hijo de la fallecida, Tomás G.P., fue la presunta asesina quien --durante la firma del contrato de alquiler unos meses antes-- manifestó que "quería comprar el piso". Asimismo, también aseguró que inicialmente no sospecharon de la acusada, ya que tras la desaparición se mostró gentil y hasta les invitó a entrar en el piso.

Sin embargo, la acusada días después interpeló al hijo en el vestíbulo del edificio preguntando "¿Sabes quién soy?" y, tras contestar afirmativamente, la acusada explicó "muy furiosa", que le estaban registrando todo. En este mismo sentido, otro de los porteros del edificio, David L.N., explicó que cuando la presunta asesina le entregó las llaves del piso de la familia Permanyer, ésta le dijo que "la Policía la estaba vigilando".

"SUPE QUE ERA LA ASESINA DE MI MUJER".

El marido de Anna Permanyer, José Manuel G.C., aseguró hoy que nunca tuvo conocimiento de un contrato de arras hasta que la Policía se lo notificó y le aconsejó que evitara comentarlo con la acusada. Según afirmó ayer la acusada, Carmen B.L., el 10 de septiembre ya había firmado un contrato de arras por la compra del piso donde hasta entonces estaba de alquiler, por el que había pagado en adelanto 420.000 euros de los 600.000 que costaba el inmueble.

Sin embargo, el marido de la psicóloga explicó que en una de las ocasiones que se encontró casualmente con la acusada, ésta le comentó si sabía que existía un contrato. La mujer, durante la conversación, "dijo cosas absolutamente imposibles", según el marido, por lo que éste supo que "estaba delante de la asesina" de su mujer.

El marido también afirmó que su mujer llegó a sentir "temor" de la acusada, por lo que había pedido a sus hijos y a él mismo que la acompañasen al encuentro, ya que le extrañaba que una persona que "pagaba cantidades inferiores y se demoraba en el pago" quisiera alquilar también una plaza de aparcamiento.