La escritora croata Dubravka Ugresic habla de la dureza del exilio en su novela 'El Ministerio del Dolor'

Europa Press Catalunya
Actualizado: jueves, 28 septiembre 2006 17:37

BARCELONA 28 Sep. (EUROPA PRESS) -

La escritora croata Dubravka Ugresic vuelve a hablar del exilio en su novela 'El Ministerio del Dolor' (Anagrama) en la que relata la historia de una profesora exiliada de la antigua Yugoslavia que se traslada a Amsterdam y en sus clases se enfrentará al dolor y los miedos de los refugiados y la importancia del lenguaje.

La historia recuerda a la de la autora, quien también huyó de su país a causa de la guerra y que vive en Holanda, aunque ella insistió hoy, durante la presentación de la novela en Barcelona, que "no es autobiográfica", aunque admitió que "no sabría escribir sin mi experiencia".

El lenguaje es el gran protagonista de la novela, ya que Ugresic plantea los problemas de enseñar croata a sus alumnos, también exiliados de la guerra, ya que "la lengua fue un asunto muy delicado, era peligroso porque delataba de donde eras", explica la autora.

La incomunicación y la imposibilidad de expresar sentimientos es una constante en la obra, algo que se ve claro cuando la protagonista, que es a su vez la narradora, ya "advierte al lector que intentará explicar la historia pero que le será muy difícil".

"Al principio el escrito es muy seco, muy estrecho, la narradora está muy reservada", relató la escritora. Le cuesta mucho abrirse "por eso el dolor no se ve, todo es muy discreto". Al igual de discreto que la peculiar relación que establecerá con uno de sus alumnos, Igor.

Más adelante en la novela, la profesora, Tanja Lucic, empieza a buscar fórmulas que ayuden a que sus alumnos se abran. "Piensa que para que se comuniquen es necesario buscar un terreno común". Este espacio serán los recuerdos que tienen de la antigua Yugoslavia.

Sus alumnos se deberán enfrentar a sentimientos de culpa, de pérdida, de trauma para tratar de salvar sus propias vidas. Todo esto enmarcado en un clima político hostil con los Tribunales de La Haya como telón de fondo.

La autora quiere reflejar en la novela el proceso del inmigrante que huye de una guerra a través de "una historia de traiciones" en la que "hay varias imposibilidades: de hablar, de protestar, de amar...".

Esta desesperación hace que "la profesora tienda a autoherirse, a autohumillarse en aspectos como el laboral, que pasa de profesora de la universidad a canguro de niños", explicó Ugresic. La autora se refirió a la protagonista como alguien que "no siente la vida, está como anestesiada".

La autora ha vivido la dureza del exilio en sus propias carnes ya que en 1993 tuvo que salir de Croacia porque empezó "a ser atacada por los medios" después de que "empezara a escribir protestando, algo que a la gente de mi país no le gustó".

Entre algunas de las experiencias recuerda es que su foto con todos sus datos personales empezó a circular por el país para que la gente pudiera llamarla e insultarla, una situación que la llevó a salir de Croacia en 1993. "Mi relación con mi entorno me obligó a irme", recordó.

Con ésta son tres las obras de la autora traducidas al castellano, el primero su otra novela 'El museo de la rendición incondicional' y el ensayo sobre el mundo editorial 'Gracias por no leer'.

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