BARCELONA, 5 Jul. (EUROPA PRESS) -
El presidente del PNV, Josu Jon Imaz, confió hoy en que el Poder Judicial recupere el "equilibrio", "las aguas vuelvan a su cauce", y no se inhiba del contexto generado por el proceso de paz. Imaz se manifestaba en estos términos tras la decisión del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón de permitir la reunión entre el PSE y Batasuna.
En su intervención en el Foro Tribunal Barcelona, en el que el juez Fernando Grande-Marlaska impidió la presencia de Arnaldo Otegi, Imaz lamentó que se había llegado a caer en el "absurdo" y reivindicó su "deber político y moral" de mantener reuniones con Batasuna, algo que hace con "cierta profusión", aseguró, y que "seguiré haciendo". "Nada me va a hacer apear de esta decisión", aseguró.
Imaz reiteró su confianza en que "las aguas vuelvan a su cauce" y "no se vuelva al extremo del uso de la justicia con fines partidistas". "Lo que quiero es que la justicia sea justa", insistió y manifestó su respeto por "la inmensa mayoría de personas" que imparten justicia y que "han visto con mucha pena lo que ha estado sucediendo".
Para Imaz, en los últimos tiempos se han llegado a tomar decisiones judiciales "del todo incomprensibles incluso desde el punto de vista del derecho" y reclamó que las leyes se apliquen teniendo en cuenta el contexto social. De lo contrario, preguntó si se debieron emprender acciones legales contra el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, por "enviar" a sus colaboradores más "fieles" a dialogar con ETA.
Según Imaz, había llegado un momento en el que se "reventó" el Estado de Derecho y la separación de poderes, convirtiéndose el poder judicial en un poder político, llegando incluso a denunciarse "sectarismo" desde las filas del Consejo General del Poder Judicial, recordó.
Imaz criticó actuaciones de Grande-Marlaska como la imputación de Gorka Aguirre, que "verá su nombre manchado durante mucho tiempo por decisión de un juez", o de dos empresarios vascos a los que se les "esposó" y se les hizo "dormir en el calabozo" por ser "víctimas de la extorsión" de ETA.
Por otra parte, el líder del PNV se manifestó convencido de que el PP acabará sumándose al consenso en el proceso de paz y aseguró que "la base social del PP en Euskadi no entiende la actitud de cerrazón del partido". Según Imaz, "no se le puede decir a jóvenes a los que les han destrozado la vida o a empresarios extorsionados que no ha cambiado y no va a cambiar nada", por lo que dio por hecho que "la presión social hará variar las posiciones del PP".
EVITAR 'CORTOPLACISMOS'.
Imaz quiso manifestarse "exquisito" en sus referencias a los populares y reiteró una y otra vez que "necesitamos al PP dentro" del consenso. Señaló que "no podemos permitir que 'cortoplacismos' partidistas impidan alcanzar el objetivo de la paz" y pidió a los populares que "hagan lo que otros hicimos" en 1998 cuando Aznar anunció el inicio del diálogo con ETA por el anuncio de una tregua sólo cuatro meses y medio después del asesinato de un concejal.
"Que hagan lo mismo. No hace falta que renuncie a sus objetivos partidistas, pero debe entender que estamos en otra apuesta", insistió Imaz, quien recordó al PP que "la debilidad de los partidos sólo fortalece a ETA". "Pido al PP que no fortalezca a ETA y apoye" el proceso de paz, reiteró.
LEGALIZACIÓN DE BATASUNA.
Sobre la legalización de Batasuna, Imaz se limitó a señalar que "ojalá podamos medirnos" todos los partidos en igualdad de condiciones en las próximas elecciones municipales de mayo de 2007. "Ojalá llegue el día y sea en mayo", sentenció.
Imaz también se refirió a la banda terrorista para reprocharle que caiga en el "neocolonialismo" interfiriendo en la dinámica política del País Vasco francés y aseguró que estas aspiraciones de la banda están fuera de la realidad. Imaz quiso dejar constancia del "daño moral que el terrorismo ha causado a tantas personas y a la causa nacional vasca, de su falta de legitimidad, su torpeza política y su absoluta inmoralidad".
El presidente del PNV apostó por prestar especial atención a la "reconciliación" en el camino hacia la paz y reivindicó un necesario reconocimiento de partidos políticos y agentes sociales a las víctimas y "el sufrimiento injustamente padecido".
De cara al futuro, Imaz reiteró que la sociedad vasca reclama un "acuerdo que respete la capacidad de los vascos para construir y decidir de forma democrática su futuro" dentro de un contexto de "lealtad y sin dogmatismos". Ese acuerdo "deberá ser necesariamente consultado a la ciudadanía", lo que consideró "una exigencia política y democrática siempre que se propone una modificación sustancial del marco de convivencia".