Vidal, Vila-Sanjuán, De Riquer, Molina y Amat - EUROPA PRESS
BARCELONA, 4 Jun. (EUROPA PRESS) -
Varios expertos sobre la cultura en Barcelona han coincidido durante un debate en que la ciudad tiene ventajas pero también peligros para su capitalidad cultural internacional.
La Reial Acadèmia de Bones Lletres celebró el miércoles por la noche la sesión 'Barcelona, los retos de ser una capital cultural internacional' con los periodistas Jordi Amat (coordinador de 'Babelia' de 'El País') y Miquel Molina (director adjunto de 'La Vanguardia') y la consejera delegada del grupo Focus, Isabel Vidal, moderados por el académico Sergio Vila-Sanjuán y ante el presidente de la entidad, el historiador Borja de Riquer.
BARCELONA DESDE FUERA ES GAUDÍ
Amat ha dicho que Barcelona fue capital cultural internacional en un momento del siglo XX, con pintores universales como Miró, Picasso y Dalí, que hicieron de Barcelona "una plataforma de difusión internacional de los mejores artistas".
"Es un patrimonio que tiene todo el potencial para ser explotado y para legitimar Barcelona como capital cultural internacional, pero este propósito la ciudad no lo ha conseguido", pese a lograr la existencia de la Fundació Miró, el Museu Picasso y otros lugares.
Así, para él es muy difícil que la ciudad sea vista como una capital cultural internacional, por "la incapacidad de tejer un discurso y una institución que represente seguramente el momento artístico más potente de la Barcelona moderna", y considera que no se ha revitalizado a protagonistas como las Galeries Dalmau y el escritor Àngel Guimerà.
Hoy considera que desde fuera se identifica Barcelona con el arquitecto Antoni Gaudí (no ya por la playa ni La Rambla), y que cada vez será más así por la Sagrada Familia, porque será considerada octava maravilla del mundo: "No lo sabemos, pero la gente lo vive de esta manera".
Por eso ha concluido que Barcelona es una de las ciudades con lugares que "generan clics en Instagram, y eso es bueno y es malo".
Además, ha advertido de que atraer grandes artistas musicales no hace de Barcelona una capital cultural: "Ponemos la infraestructura, pero no sé si producimos la cultura que hace que seamos reconocidos con esta capitalidad".
COLABORACIÓN ARTE-TECNOLOGÍA
Molina es, por una parte, optimista sobre Barcelona: sí ve suficiente producción propia, además de que hay grandes exposiciones, es capital de la edición en castellano, la literatura catalana es robusta aunque no como la castellana, hay macrofestivales y grandes músicos actuando en Barcelona: "Son muchos frentes en que estamos bien situados".
También ha destacado la oferta educativa de música y cine, cuyos alumnos trabajan en Barcelona o se reparten por el mundo, y ha destacado los centros de ciencia, que además han establecido colaboración con el sector cultural.
Ha destacado que Barcelona incluso ha hecho cosas importantes cuando se creía que no: por ejemplo, cuando parecía que el Forum 2004 no funcionaba y que no pasaba nada más en la ciudad, ya se gestaban el BSC y más de un festival que se ha acabado consolidando con gran éxito.
Molina ve que la ciudad tiene elementos que le dan "una oportunidad única" para liderar la colaboración arte-tecnología, aprovechando el talento artístico y la presencia científico-tecnológica, incluidos los eventos anuales MWC e ISE.
Pero, por otra parte, ha avisado de que la historia de éxito de Barcelona afronta la fragilidad que causan fuerzas externas con grandes bolsas de dinero que pueden quedarse con grandes activos culturales de cualquier ciudad importante y tomar el control; y ha alertado de que la falta de vivienda causa "serias dudas" sobre el futuro de Barcelona.
ISABEL VIDAL
Vidal también cree que Barcelona es más una ciudad con cultura y talento propios que una ciudad con cultura contratada de fuera, y ha puesto como ejemplo el teatro (el sector de Focus), con buenas cifras y con una recuperación postcovid que también viven la música y otros sectores.
Cree que Barcelona está poniendo el acento en cultura y ciencia, y que está triunfando con sus cifras culturales: la UE sitúa a Barcelona "en el 'top ten' de las ciudades culturales del mundo" con datos cuantitativos y cualitativos, y es la única ciudad del mundo con 9 monumentos declarados Patrimonio Mundial de la Unesco.
Pero ha avisado de que, para ser culturalmente atractivos al mundo sin olvidar al autóctono, hay que superar retos: resolver problemas de vivienda, movilidad y servicios pensando en el barcelonés además del visitante; conseguir más recursos con ayudas directas e indirectas y colaboración público-privada; reformas, que ya se están haciendo, para repensar culturalmente Barcelona; integrar a los barceloneses en la cultura; y evitar la autocomplacencia.
"La cultura será muy probablemente el nexo más importante entre un ciudadano y un turista", ha añadido.
ORÍGENES DE LA BARCELONA INTERNACIONAL
Vila-Sanjuán ha citado al historiador Jordi Rubió i Balaguer para evocar que la Barcelona de hace 500 años ya atraía a interesados por figuras locales (a su vez conectadas con el exterior), por el legado de Ramon Llull y por el paso por la ciudad de la corte itinerante de Carlos I de España y V de Alemania.
En el otro extremo temporal, en 1880-1910, Barcelona mantenía su importancia con hechos como el Modernismo y la Exposición Universal; y en los años 60 del siglo XX "hubo un momento de cruce de disciplinas" (cine, diseño, publicidad, edición) con difusión europea.
Las tres fechas "representaron momentos objetivamente universales de influencia real de la cultura barcelonesa".
HUMANIDADES Y CIUDADANOS "PASIVOS"
Borja de Riquer ha constatado el peligro de que las Humanidades queden perjudicadas por el mercantilismo actual y por avances tecnológicos que lleven a tener ciudadanos pasivos: por eso, ha pedido que la cultura propicie gente activa: "Que sean fabricantes, no receptores simples".
El acto se ha hecho coincidiendo con la Setmana de les Acadèmies Catalanes y ha sido la última sesión pública antes de la remodelación integral del edificio de la Acadèmia de Bones Lletres que se emprenderá en otoño y que De Riquer ha deseado que se pueda completar en "dos años".