La historiadora Lucy Worsley ve "asombroso" que el PIB no incluya todavía el trabajo doméstico

Analiza en un libro la evolución del hogar y de la privacidad desde la Edad Media

La historiadora británica Lucy Worsley
La historiadora británica Lucy Worsley - ROBERT SHIRET-CAPITÁN SWING
Europa Press Catalunya
Publicado: jueves, 16 abril 2026 11:26

BARCELONA, 16 Abr. (EUROPA PRESS) -

La historiadora británica Lucy Worsley considera "asombroso que en 2026, el trabajo doméstico no se incluya todavía en el PIB de un país" y advierte de que, mientras persista esa situación, la sociedad estará todavía muy lejos de alcanzar la paridad de género en esas tareas.

Así lo afirma en una entrevista con Europa Press la autora del libro 'Si las paredes hablaran. Una historia íntima del hogar' (Capitán Swing), donde explica la evolución de la vida doméstica desde la Edad Media hasta la actualidad a través de numerosas anécdotas y con gran sentido del humor.

Conservadora del Historic Royal Palaces, Worsley explica que las máquinas domésticas tardaron siglos en popularizarse: "Esto se debe a que gran parte del trabajo lo realizaban mujeres, sin remuneración o con salarios muy bajos. Siempre me sorprenden las innovaciones que trajo la Revolución Industrial a las fábricas, el transporte y la industria, pero al hogar, no tanto".

Indica que las clientas de las innovaciones domésticas eran mujeres y la mano de obra doméstica era barata; recuerda que el lavavajillas fue inventado en el siglo XIX por una mujer, "pero nadie quiso producirlo a gran escala hasta el siglo XX, cuando las dos guerras mundiales cambiaron el mercado laboral y el servicio doméstico se volvió inasequible".

SERIE EN LA BBC

En 2011, una serie de televisión de la BBC presentada por la propia escritora recreó los procesos y rituales que aparecen en el libro y, entre ellos, destaca el concepto de armario de la época Tudor.

"Hasta el siglo XVI, nadie quería pasar tiempo a solas, a menos que fueran religiosos, como ermitaños, o personas malvadas, como brujas o forajidos. Todos los demás se alegraban de compartir el espacio de los demás para resguardarse del frío y sentirse seguros en compañía", explica.

Pero en el siglo XVI se extendió la alfabetización y la lectura se convirtió en una actividad solitaria, mientras que llegaba a Gran Bretaña el protestantismo, que permitía rezar individualmente, sin necesidad de un sacerdote que intercediera por uno, como en la religión católica.

Así surgió, narra la autora, el desarrollo de esos pequeños cuartos privados en las casas, llamados 'armarios', para que una sola persona guardara sus libros o tesoros y pudiera estar a solas, leyendo o soñando.

"Lamento que los armarios desaparecieran de la arquitectura británica, pero los Padres Peregrinos llevaron la idea a América, y los estadounidenses aún hoy guardan sus tesoros en armarios. Si has visto 'Sex and the City' (la mítica serie de HBO), Carrie guarda sus zapatos, que representan sus esperanzas y sueños, en el armario, y en eso actúa como una persona de la época Tudor", afirma la historiadora británica.

Entre todos los inventos domésticos, se declara fan del agua caliente --"creo que la bañera con agua corriente es una maravilla", asevera--, aunque le sorprende que tardara tanto en popularizarse en Gran Bretaña cuando los romanos ya conocían la tecnología, ya tenían fontanería.

LA BAÑERA

"En la Gran Bretaña medieval, los cambios en las ideas sobre lo que era saludable y el bajo coste de la mano de obra doméstica hicieron que durante varios siglos la gente se las arreglara llevando agua a mano a casa y se bañara mucho menos. Incluso hoy en día, conozco a mucha gente en Gran Bretaña que creció sin baño en casa y se lavaba en el fregadero de la cocina. ¡Menos mal que al final lo conseguimos! ¡Adoro mi bañera!", exclama.

Afirma que la moda también influye en la evolución del hogar, sobre todo de la sala de estar y la cocina "porque son espacios donde los invitados observan el gusto de uno y lo juzgan; la idea del hogar como un lugar donde se construye la identidad floreció en el siglo XIX, cuando incluso la gente trabajadora podía permitirse porcelana, adornos y fotografías para contar la historia de su vida en la repisa de la chimenea".

PRIVACIDAD

Considera que las redes sociales han influido en la privacidad "hasta cierto punto, porque la gente ha 'invitado' a otros a su hogar a través de las ellas", pero recuerda que hace unos siglos, la gente se preocupaba mucho menos por la privacidad que ahora.

"Imagínense: hace 100 años, la gente todavía compartía la cama no solo con un familiar, sino también con compañeros de trabajo, o incluso con desconocidos. Así que, en cierto modo, abrir el hogar a los demás supone un retorno a la forma de vida más comunitaria del pasado", indica.

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