Juan Marsé relata cómo empezó su amor por la escritura en 'Caligarafía de los sueños'

Actualizado 11/02/2011 13:55:50 CET

El ganador del Cervantes considera que el premio fue una "pérdida de tiempo" de cara a la escritura del libro

BARCELONA, 11 Feb. (EUROPA PRESS) -

El escritor Juan Marsé publica 'Caligrafía de los sueños' (Lumen), la primera novela desde que se le concedió el Premio Cervantes de las Letras Españolas; un relato ambientado en la Barcelona de los años 40 en el que escritor deja entrever las claves que, en su adolescencia, forjaron su amor por la escritura.

Marsé ha comentado este viernes en rueda de prensa que ésta es su novela más autobiográfíca, ya que gracias a Ringo, un chaval del barrio de Gràcia, se ha atrevido a hablar de su inicial pasión por convertirse en músico y sus inicios en la escritura, y sobre todo de su adopción, un tema "muy íntimo" que no había tocado por pudor y porque era demasiado complicado convertirlo en literatura.

"En una novela sólo es real lo que el lector se cree, tanto si proviene de una invención como si proviene de un hecho real. El libro tiene que transmitir su propia realidad o no es nada", ha asegurado el escritor que, como avanza en la primera página del libro, habla de una Barcelona que era "menos verosímil que ahora, pero más real".

Las inquietudes de Ringo, en el difícil salto que va de la infancia a la adolescencia, son uno de los elementos centrales de la trama, que también alberga una "muy viva" historia de amor: la de la señora Vicky Mir, una estrambótica e ingenua masajista entrada en carnes y en años y su amante Alonso.

Marsé habla de sus personajes --algunos de ellos reales y con nombres y apellidos, como el pintor Josep Maria de Sucre y su amigo de la infancia Ramon Bartra-- con una comprensión y generosidad que no se hacía tan evidente en otras novelas, un manejo que, para el escritor le acerca peligrosamente al "riesgo del sentimentalismo".

"Es un desafío que yo me hago a mí mismo, porque me interesan las emociones y los sentimientos, pero no pasar una determinada línea", ha dicho el autor, que aún así, se ha reafirmado en que al escribir siempre parte de imágenes y que su trabajo es manejar emociones, no ideas.

"Nunca escribiría una novela sobre el hecho de revisar mi vida y aclarar una serie de cosas, o por venganza", ha dicho, y ha añadido: "Las ideas son lo primero que se pudre en una novela, los sentimientos perduran".

Aún así, Marsé se planteó originalmente este libro como un "ajuste de cuentas" con todos los "peliculeros" que han llevado al cine sus novelas y con los que no suele quedar muy satisfecho. Finalmente, descartó la idea, --"no vale la pena dedicarles 300 páginas"--, y el influjo del cine se queda en las salas de Gràcia ya desaparecidas que Ringo y sus amigos frecuentan.

Aunque la Barcelona de fondo que aparece en 'Caligrafía de los sueños' es una ciudad gris, con "ratas azules" y aunque el padre de Ringo sea un "comecuras inofensivo", las ideas políticas no alcanzan a eclipsar las complejas peripecias vitales de los personajes, y se quedan en un segundo plano.

LA "PÉRDIDA DE TIEMPO" DEL CERVANTES

Marsé ha tardado cuatro años en escribir la novela --"siempre pensé que conseguiría más agilidad, más sabiduría en la escritura, pero no, siempre igual"--, ha reconocido humilde el escritor, que a mitad del proceso de escritura, en 2008, recibió el premio más importante de su carrera, el Cervantes.

"Fue una pérdida de tiempo, la idea de tener que escribir el discurso delante del Rey y estas cosas... no lo veía claro eso. Lo pasé fatal, lo pasé muy mal. Me rompió el ritmo", ha confesado el autor, que asegura que sólo encuentra la inspiración en el propio trabajo, y en ningún otro sitio.

Marsé ha confesado que lo que más le gusta del proceso de escritura es corregir, y que a veces se siente como un impostor: "Soy más 'gandul' (vago) que los jueces que hay en este país, que ya es decir", ha comentado con una media sonrisa.

Sobre la elección y el significado del título de este nuevo libro, el escritor ha delegado en la interpretación que haga cada lector, aunque sí ha desvelado algunos entresijos de otras de sus obras: 'Si te dicen que caí' fue una recomendación de Jaime Gil de Biedma --Marsé quería llamarla 'Adiós muchachos'--, 'Ronda del Guinardó' se iba a llamar 'Rosita y el cadáver' y 'Últimas tardes con Teresa' fue el único que tuvo claro desde el principio; se le ocurrió antes de empezar a escribir.