Más de 40 familias de Palau-Saverdera (Girona) pueden perder su casa en cuatro meses

Europa Press Catalunya
Actualizado: miércoles, 1 julio 2009 15:51

GIRONA 1 Jul. (EUROPA PRESS) -

Un total de 42 familias de la urbanización Sun Village de Palau-Saverdera (Girona) pueden perder sus casas en un plazo de cuatro meses, después de una sentencia firme dictada el 15 de septiembre de 2006 por el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC), además de un auto del 18 de mayo de 2009, que da cinco meses al ayuntamiento del municipio para hacer efectivo el derribo.

En septiembre de 2001, el ayuntamiento otorgó la licencia de obras para la construcción de las viviendas de Sun Village. A finales de ese mismo año, un vecino de la localidad presentó un recurso contencioso administrativo contra la licencia de obras alegando que se estaban construyendo viviendas en una zona que tenía que ser destinada a equipamientos municipales y que, además, superaban la altura máxima permitida.

Esta demanda fue estimada por el TSJC, que el 15 de septiembre de 2006 dictó una sentencia que anulaba la licencia de obras y ordenaba el derribo de la urbanización. Ante esto, el ayuntamiento acordó en el pleno del 25 de febrero de 2009 que antes de proceder al derribo de los edificios, los propietarios lo ejecutasen por sus propios medios, dándoles seis meses para presentar el proyecto técnico, de seguridad, visados y licencia de derribo.

Los propietarios afectados alegaron al requerimiento del ayuntamiento --que pretendía que los vecinos pagaran el derribo-- y finalmente el TSJC el pasado 18 de mayo declaró nulo el pleno del ayuntamiento y obligó al ente municipal a hacerse cargo del derribo en un plazo máximo de cinco meses, a partir de la fecha del auto.

"Estamos luchando a contrarreloj", confesó el portavoz de la comunidad de vecinos, Juan Manuel García, quién también explicó que no entiende como, "habiendo sido otorgada la licencia de obras por el ayuntamiento y con la debida cédula de habitabilidad oficial de la Generalitat", puedan desaparecer lo que para una decena de propietarios es su residencia habitual.

García lamentó que muchos vecinos invirtieron todo lo que tenían en esas casas --que costaron una media de 300.000 euros-- y que ahora les parece "imposible" tener que pagar una hipoteca por una casa que seguramente en unos meses ya no existirá.

La comunidad de vecinos hizo un llamamiento desesperado a las instituciones "para que paren esto", ya que el ayuntamiento "no actúa". A su vez, presentaron una demanda en los juzgados en la que se reclama que, si finalmente sus casas tienen que ser derruidas, el ayuntamiento primero las compre y después haga con ellas lo que sea oportuno, además de indemnizar a los vecinos, explicó el presidente de Sun Village, Hans Van Schaick.

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