BARCELONA, 21 Jun. (EUROPA PRESS) -
El Reial Monestir de Pedralbes de Barcelona ha abierto de nuevo la capilla Sant Miquel del recinto religioso tras restaurar sus pinturas góticas, datadas del siglo XIV y en mal estado por el paso del tiempo, y que la institución ha estado restaurando desde 2005 en un detenido proceso que ha dado a luz a partes pictóricas ocultas y que se ha financiado con un Verkami y parte de la tasa turística de la ciudad.
En rueda de prensa este jueves, la directora del monasterio, Anna Castellano, ha explicado que la restauración ha querido ser un modelo a seguir para otros proyectos, y que con él "se ha recuperado el sentido de la capilla".
Y ha explicado que por eso la operación se ha hecho lentamente, con un proyecto de investigación que empezó en 2005 y con posteriores obras de restauración, iniciadas en 2013 y con una financiación que ha querido involucrar a la ciudadanía, con un Verkami y parte de la tasa turística, que han servido para financiar parte de los 425.000 euros de la operación.
MATERIALES SOSTENIBLES
La responsable técnica de la restauración, Lídia Font, ha indicado que el proceso de restauración ha contado con la participación de especialistas italianos y alemanes, y se ha hecho con técnicas sostenibles, innovadoras e inocuas para no perjudicar el conjunto, datado de 1.346 y con las escenas de la Pasión de Cristo representadas.
"Hemos utilizado el polvo de un alga marina que fabrica una especie de gel muy absorbente que ha permitido limpiar la pintura", y ha detallado que también se han aplicado nanopartículas de hidróxido de calcio para fijar de nuevo el conjunto en el soporte y restaurar algunas fisuras.
Font ha explicado que la pintura había perdido la adherencia al muro y tenía distintas grietas originadas por la apertura de ventanas en la capilla, que siglos atrás había sido el archivo del monasterio, y que además algunas figuras también se encontraban ennegrecidas por el paso del tiempo y por el humo de las velas que habían abundado en el espacio.
PINTURA OCULTA
La restauradora también ha remarcado que la restauración ha puesto de relieve pintura que se encontraba oculta bajo capas de barniz, procedentes de restauraciones anteriores: "Se han encontrado unas pinturas que imitan mármoles en la parte inferior y un cordero que proyecta sombra", lo que ha definido como un aspecto muy transgresor en el periodo.
Según Font, los descubrimientos realizados aproximarían el conjunto a la pintura italiana de la época, significativamente innovadora por la influencia de Giotto: "Vemos que hay el paso de figuras hieráticas y fondos planos del Gótico, a espacios tridimensionales y con figuras más expresivas típicas del Renacimiento".
Y ha especulado que el conjunto, tradicionalmente atribuido al taller de Ferrer Bassa, podría ser fruto de un artista local con influencias italianas o bien de un artista italiano que habría viajado hasta la capital catalana: "Es muy innovador que un monasterio dirigido por mujeres encargara una pintura con las técnicas más nuevas de la época", ha recalcado.
Por su parte, el concejal del distrito de Les Corts, Agustí Colom, y el comisionado de Programas de Memoria, Ricard Vinyes, han agradecido el trabajo de restauración realizado y han destacado la importancia de las pinturas aduciendo que son un testimonio significativo de la vida espiritual de las monjas clarisas que habitaban el recinto en la época.
Paralelamente a la restauración de la capilla, el Monestir de Pedralbes también ha inaugurado la exposición 'Murals divins', que muestra como se ha llevado a cabo todo el proceso de restauración.