BARCELONA 16 Jul. (EUROPA PRESS) -
La novia del que fue director del Centro de Convenciones Internacional de Barcelona (CCIB) Félix Martínez Touriño, asesinado de un tiro en la cabeza en plena calle Santaló en febrero de 2009, reconoció en una rueda de reconocimiento en el juzgado a uno de los presuntos cerebros del crimen, Said S., cuñado del inductor.
Según han informado este viernes a Europa Press fuentes jurídicas, Said S. irrumpió en una cena a altas horas de la noche en la que estaba Touriño con su novia y unos amigos para hablar con él, supuestamente de la venta de un coche, y no fue aquella la única vez que le abordó. Otras fuentes apuntan que le estuvo siguiendo varios meses antes del crimen.
Además de realizarse la rueda de reconocimiento, ayer declararon ante la titular del Juzgado de Instrucción 18 de Barcelona tres enfermeras compañeras de trabajo de la esposa de Said S. y hermana del inductor, María Pilar M.B.
Supuestamente, María Pilar M.B. podría estar implicada en la maquinación del crimen junto a su hermano Manuel M.B. y su esposo Said S. Según explicaron en su día los investigadores, Manuel M.B. decidió ordenar a un sicario que matara a Touriño, su jefe, ya que iba a despedirle como responsable del área audiovisual del CCIB
En sede judicial, las testigos explicaron que María Pilar M.B. se fue a Colombia --país natal de su marido-- tras el crimen. Relataron que la familia acostumbraba a irse por estas fechas de vacaciones a este país con sus dos hijos, pero que esta vez se fueron de forma más precipitada.
Una de ellas admitió que María Pilar M.B. le confesó que se iba de repente porque su marido se había metido de nuevo en un lío --Said S. ya había estado en la cárcel por tráfico de drogas--, aunque finalmente la versión que dio en su trabajo fue que se iba a Colombia por una enfermedad de su suegra.
Después María Pilar M.B. regresó a España y se reincorporó al trabajo, según sus compañeras, aunque recibía numerosas llamadas de sus hijos para que volviera a Colombia con ellos y su marido, y a ella "se le rompía el corazón".
Estas testigos fueron llamadas a declarar por la defensa para demostrar que María Pilar M.B. no se fue para huir tras el crimen, si no que tan sólo seguía a su marido, de quien tenía un "vínculo de dependencia".
Una de las preguntas que se les hizo, ya que declaraban como amigas, fue si tenían su número de teléfono móvil para llamarla, a lo que las tres testigos contestaron que no.
La defensa también presentó unos documentos que acreditan que el día del crimen la mujer no fue a trabajar porque padeció un fuerte ataque de migraña, desmintiendo, 'a priori', otra versión que apunta a que los implicados acordaron no ir a trabajar el día del crimen.