Las partículas en suspensión quitan 125.000 años de vida saludable a los niños europeos

Científics reclamen mesures "dràstiques" contra la contaminació a Barcelona
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Publicado 24/04/2019 11:28:26CET

Un estudio cuantifica la afectación de la contaminación, el tabaco pasivo, la humedad y el plomo

BARCELONA, 24 Abr. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de Barcelona han estimado la carga de enfermedad de diversas exposiciones ambientales en la población infantil en la Unión Europea y han calculado que estar expuestos a partículas en suspensión de menos de 10 microgramos de diámetro (PM10) y menos de 2,5 microgramos (PM2.5) quita 125.000 años de vida saludable a los niños europeos cada año.

El Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) ha realizado el estudio, publicado en 'International Journal of Environmental Research and Public Health', evaluando la carga de enfermedad de la población infantil de los 28 países de la UE para siete factores de riesgo ambientales: contaminación del aire --partículas PM10, PM2,5 y ozono-- humo de tabaco pasivo, humedad, plomo y formaldehído.

"Este estudio muestra la gran necesidad de implementar políticas efectivas para reducir la exposición infantil a los factores de riesgo ambientales en toda Europa, con especial atención a la contaminación del aire y el tabaco pasivo", ha afirmado el coordinador del estudio, Mark Nieuwenhuijsen, en un comunicado del ISGlobal --centro impulsado por La Caixa--.

Al incluir los siete factores de riesgo ambiental, el estudio ha elevado a 211.000 años de vida saludable los que éstos quitan a la población europea de menos de 18 años, lo que representa el 2,6% del total, y el 60% de estos años "robados" corresponde a las partículas en suspensión --125.000 años--.

De entre los factores ambientales estudiados, han destacado la contaminación del aire --PM10, PM2,5 y ozono-- por ser la exposición más dañina, que provoca el 70% de años de vida saludable perdidos, seguida del tabaco pasivo, con un 20% --42.200 años--.

El primer autor del estudio, David Rojas, ha explicado que, "de entre todos los riesgos estudiados, las partículas en suspensión son las que producen la mayor carga de enfermedad, ya que se relacionan con enfermedades respiratorias, cardiovasculares y neurológicas, entre otras, y están asociadas con una mayor mortalidad infantil".

EL IMPACTO "PODRÍA SER MAYOR"

"De hecho, su impacto real podría ser mayor que el que señalan nuestras estimaciones, debido a que solo hemos tenido en cuenta sus efectos sobre la mortalidad infantil y el asma, en el caso de las PM10, y de las infecciones de las vías respiratorias bajas, en el caso de las PM2,5", ha señalado el investigador.

Los datos poblaciones y de salud se han recopilado a partir de bases de datos europeas y se ha analizado la carga ambiental de la enfermedad siguiendo el enfoque de evaluación comparativa de riesgos propuesto por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el proyecto de Carga Global de la Enfermedad (GBD, por sus siglas en inglés).

El equipo de investigadores calculó los años de vida ajustados por discapacidad (DALYs, por sus siglas en inglés), una medida de carga de la enfermedad global, expresada como el número de años de vida saludable perdidos debido a enfermedad, discapacidad o muerte prematura.

BASE DE DATOS EUROPEA

"Es necesario crear bases de datos europeas comunes, que recopilen y armonicen los datos de exposición para los factores de riesgo ambientales, especialmente para la infancia, así como realizar estudios epidemiológicos sobre múltiples factores de riesgo ambientales", ha considerado el primer autor.

La elección de los factores ambientales responde a diversos criterios: "Se trata de las exposiciones sobre las que existen más datos a nivel nacional y también aquellas en las que hay evidencia de una relación causal con efectos en la salud, entre otros", ha dicho Rojas.

De los 28 países incluidos en el estudio, un total de 22 reportaron niveles de PM10 por encima de las recomendaciones de la OMS (media anual inferior a 20g/m3) --no fue así en Luxemburgo, Irlanda, Suecia, Estonia, Finlandia y Dinamarca-- y todos los países mostraron niveles de ozono por encima de los niveles considerados seguros (una media de 100 g/m3 durante ocho horas).

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