BARCELONA, 13 Mar. (EUROPA PRESS) -
Las salas de conciertos de Catalunya cifran en 80 millones de euros las pérdidas económicas tras un año "de cero actividad" provocada por el cierre permanente dictado por el Gobierno mediante el estado de alarma que el Ejecutivo selló el 16 de marzo de 2020 por la pandemia de coronavirus.
En declaraciones a Europa Press, cuando se cumple un año del cierre, el presidente de la Associació de Sales de Concert de Catalunya (Asacc) y codirector de la sala Razzmatazz, Lluís Torrents, ha alertado de que las ayudas del Govern "son totalmente insuficientes y hay cierta discriminación en su distribución" según el tamaño de las salas.
Ha argumentado que, para las salas más pequeñas, las ayudas públicas sí que contribuyen a sufragar los gastos que les genera mantener echado el cierre, pero para las de mayor aforo "no cubre ni una cuarta parte".
Ha asegurado que desde el inicio de la pandemia se han dejado de hacer unos 8.000 conciertos, algo que ha afectado a cinco millones de espectadores y a unos 1.700 trabajadores de las salas; unos espacios que no esperan obtener beneficios hasta "dentro de dos años".
El Ejecutivo catalán ha relajado ciertas restricciones y, ahora, algunos de estos negocios pueden abrir si tienen licencia de bar y con limitación de aforo, algo que Torrents no considera que sea una solución porque abrir en esas condiciones "supondría acelerar el nivel de endeudamiento".
"Ahora es inviable económicamente organizar conciertos, y lo que no nos podemos permitir es reabrir para tener más gastos de los que ya tenemos", ha clamado.
CERTIFICADO DE VACUNACIÓN Y TEST RÁPIDOS
Así, ha criticado la prohibición de vender consumiciones sin licencia de bar, los horarios limitados de apertura y cierre de los locales y el confinamiento municipal, porque "son medidas que epidemiológicamente tienen sentido, pero para los que consideran que la cultura es esencial son absurdas".
Ante esta situación, ha urgido a implementar el uso del certificado de vacunación y de test rápidos de antígenos en la puerta de los conciertos, pese a que ve "reticencia por parte de la Conselleria de Salud para dedicar esfuerzos humanos y económicos para recuperar la actividad total".
Además, ha reclamado más ayudas por parte de la Conselleria de Empresa, porque las que ha destinado la Conselleria de Cultura dice que no han llegado a cubrir "ni el 10% de los gastos".
REDUCIR AFORO "NO ES REINVENTARSE"
Al ser preguntado por la posibilidad de adaptar las salas de manera que cumplan las medidas sanitarias para poder celebrar conciertos --público sentado en sillas, con distancia, mascarilla y sin consumir--, ha lamentado el uso a la ligera del concepto 'reinvención' y ha alegado que la música, la cultura y el baile son indisociables: "Nuestra actividad es la que es y no podemos renunciar a ella".
A su juicio, las reducciones "drásticas del aforo no es reinventarse, es intentar cambiar el objetivo de aquello a lo que se dedican las salas" y ha remarcado que celebrar un concierto con el público sentado es apto para un determinado tipo de género musical y de público, pero no para un concierto del grupo de rock AC/DC, por ejemplo.
Mientras que las salas de concierto en países europeos cuentan con un 20% de inversión pública, según sus datos, en España la inversión es "insignificante", del 1 al 3%, por lo que recuerda que no resulta rentable abrir instalaciones y mantener a equipos, técnicos y profesionales habida cuenta que pocas salas viven de la música en directo, y que la mayoría de beneficios provienen de las consumiciones.
2021, "AÑO DE INCERTIDUMBRE"
Por su parte, la gerente de Asacc, Carmen Zapata, también ha asegurado que actualmente no hay manera viable de organizar un concierto o evento musical con los aforos permitidos por las autoridades sanitarias y ha reivindicado el efecto "medicinal y terapéutico" de la música en directo.
En relación a una eventual apertura de las salas de conciertos multitudinarias, ha alertado de que 2021 "continúa siendo un año de incertidumbre", y ha estimado que en el último trimestre del año el sector reavivará y se podrá abrir con cierta normalidad, pero que hasta 2022 no recuperarán la viabilidad económica de las salas.
SALAS Y LOCALES DE OCIO NOCTURNO
El secretario general de la Federación Catalana de Asociaciones de Actividades de Restauración y Musicales (Fecasarm), Joaquim Boadas, ha dicho que falta "voluntad política" para invertir en pruebas piloto --como la que se hizo en la sala Apolo de Barcelona-- que demuestren que es compatible el normal desarrollo de la actividad con la protección total de la salud de las personas.
Ha reprochado al Govern que las restricciones sean "arbitrarias e incoherentes, decididas sin fundamento científico y que no tengan credibilidad", y ha recordado que, según sus datos, el 80% de los contagios que se producen en reuniones de familiares y amigos en el ámbito privado.
Las pérdidas de discotecas y locales de ocio nocturno en Catalunya han superado los 4.000 millones de euros, algo que es "irreparable, porque cada semana que no se flexibilizan las restricciones cierran decenas de empresas" y ha pronosticado que sale rentable reabrir a partir del 80% del aforo.
Ha alertado de que el cierre de los locales de ocio nocturno ha fomentado indirectamente que fiestas ilegales y demás encuentros y actividades de socialización se trasladen a "lugares inadecuados" donde no se cumplen las medidas de seguridad.
Además, ha pedido que se implemente un plan de apertura para cuando llegue el verano y aumente el turismo "para evitar botellones y para no dar una imagen lamentable a nivel competitivo y como destino turístico", ha zanjado.