Roger Español (2i), el presidente de Òmnium Xavier Antich (i), el presidente de la ANC Josep Vila (d) y la directora de Irídia Anaïs Franquesa (2d), a su llegada a la Audiencia de Barcelona, a 16 de septiembre de 2026, en Barcelona, Catalunya (España) - Lorena Sopêna - Europa Press
BARCELONA, 16 Sep. (EUROPA PRESS) -
Dos de los periodistas que presenciaron el disparo a Roger Español, el manifestante que sufrió la mutilación de un ojo por una pelota de goma el 1-O, han asegurado que el escopetero de la Policía Nacional disparó directamente hacia los manifestantes y no hacia el suelo, como establece el protocolo.
Así lo han relatado los testigos durante la primera sesión del juicio a cuatro policías nacionales que ha comenzado este miércoles en la Audiencia Provincial de Barcelona, en el que los acusados se enfrentan a penas de hasta 13 años de prisión.
Uno de los periodistas ha afirmado que el agente disparó con la escopeta colocada en paralelo al suelo, en la misma línea que otro testigo, que ha asegurado que vio al agente disparar "directamente" hacia los manifestantes.
Este segundo testigo, un cámara que estaba registrando imágenes para la televisión, ha subrayado que la sentada en la que participaba Español era "totalmente pacífica" y que los allí presentes gritaban 'votaremos, votaremos', pero no proferían expresiones violentas hacia los agentes.
Ha recordado que la policía usó la técnica de 'arrancar cebollas' para intentar levantar a los manifestantes que impedían el paso a las furgonetas porque continuaban sentados con los brazos entrelazados; y que como no pudieron, dispararon salvas y, posteriormente, pelotas de goma.
El testigo ha afirmado que la hostilidad hacia los periodistas por parte del Cuerpo Nacional de Policía era alta y que cuando dispararon pelotas de goma la situación no era de riesgo: "He vivido muchas manifestaciones y en aquel momento no había ni lanzamiento de objetos ni nada".
Por último, un fotógrafo que captaba imágenes de las cargas, ha manifestado que la policía continuó disparando incluso después de avisar de que había un herido en el suelo.
VECINOS Y MANIFESTANTES
Una vecina de la zona ha declarado que iba bajando la calle Sardenya cuando escuchó disparos y se escondió en una portería, desde la que vio a policías apuntando con las escopetas hacia las personas que venían de cara, un gesto que ha escenificado ante el tribunal extendiendo un brazo al frente: "Me impactó muchísimo".
Ha negado que los manifestantes estuviesen realizando lanzamientos hacia el cordón policial, que fuesen armados o con el rostro cubierto, y ha afirmado que algunos tenían las manos en alto.
Un vecino que grabó los hechos desde su casa, ha afirmado que después de la carga para dispersar la sentada, la gente se dispersó y que no recuerda lanzamientos contra la policía: "No hubo un asalto de la gente hacia allá, en masa", en referencia a la posición en la que se encontraban los agentes cuando empezaron a disparar.
Un testigo que estaba presente en la concentración, pero que no presenció el momento del disparo a Español, ha descrito la sentada como un modo de "resistencia pacífica", con las manos en alto, y ha negado que hubiese actitudes intimidatorias, agresivas o violentas hacia la policía, mientras que otro, que sufrió el impacto de una pelota de goma en una pierna, ha subrayado que no había ni un solo lanzamiento de objetos cuando la policía empezó a disparar.
POLICÍA
El que fue el Comisario jefe de la Brigada de Información de Policía Nacional ha explicado, también en calidad de testigo, que su unidad se encargaba de realizar una previsión de las movilizaciones y que se había hecho un valoración de la situación en las escuelas habilitadas como puntos de votación, pero que ellos no daban directrices de actuación, sino que "la última palabra" la tenía la unidad de intervención correspondiente.
En la misma línea, el que era jefe de las Unidades de Intervención Policial (UIP) de Policía Nacional en Catalunya, ha dicho que ese día se informó al Cecor del uso de "material antidisturbios" y que este tipo de orden la daba el jefe de la unidad orgánica, el responsable del grupo Camel 50 en este caso --uno de los acusados-- y no él.
El testigo ha corroborado que se efectuaron un total de 17 disparos con pelotas de goma y 48 salvas en esa zona y, a preguntas del abogado de Español, Benet Salellas, ha reconocido que ni este caso, ni el de Ester Quintana, ni la muerte de Íñigo Cabacas tuvo una incidencia en el uso de estos proyectiles por parte del cuerpo.
"Para nosotros no hay ninguna intervención que contravenga los protocolos", ha argumentado el testigo, que ha confirmado que no se abrió ningún expediente por esta intervención y que si no se informó al juzgado instructor de la identidad del escopetero fue porque lo desconocía.
PENAS
Los acusados se enfrentan a penas de hasta 13 años de cárcel e inhabilitación, a petición de la acusación particular, así como de Òmnium Cultural y de Irídia, que ejercen como acusación popular junto a la Assemblea Nacional Catalana (ANC), que reclama 12 años de prisión e inhabilitación, según los escritos consultados por Europa Press, por delitos de lesiones graves en concurso con delitos de tortura o contra la integridad moral.
Por su parte, las defensas, al igual que la Fiscalía, solicitan la absolución de los cuatro acusados --a los que no se aplicó la amnistía-- al considerar que actuaron en cumplimiento de su deber.
Una misión internacional de observación integrada por 6 organizaciones del ámbito de derechos humanos, especializadas en tortura, violencia policial, acceso a la justicia y derecho a la protesta, ha estado presente en la sala y seguirá presencialmente las cuatro sesiones que se prevé que dure el juicio.