GIRONA 18 Sep. (EUROPA PRESS) -
El poeta Juan Luis Panero, que murió el lunes a los 71 años víctima de un cáncer, residió las últimas tres décadas en el municipio de Torroella de Montgrí (Girona), donde es recordado como "un hombre discreto y que pasaba desapercibido".
En declaraciones a Europa Press, la propietaria de la librería El Cucut de Torroella, Teresa Calabús, ha explicado este miércoles que Panero nunca protagonizó ningún acto en el Empordà, "un territorio que apreciaba".
Calabús ha considerado que "muchos habitantes de Torroella no saben que el poeta vivía en el pueblo", y ha añadido que una de las pocas cosas que le hacían salir de casa era el chocolate, puesto que a menudo iba a comprar tabletas en una tienda próxima a su domicilio.
Además de su escritura, Calabús ha puesto de relieve la aptitud de Panero para recitar poemas, y ha asegurado que se trataba de "un gran rapsoda que ponía la piel de gallina".
Panero participó en contados actos literarios en Torroella y se relacionó con el escritor Vicenç Pagès y el propietario de la Llibreria 22 de Girona, Guillem Terribas, entre otros gerundenses del ámbito cultural.
Terribas ha recordado que Panero pronunció distintas conferencias en su librería, dedicadas a los también poetas Jaime Gil de Biedma y Pablo Neruda, al mismo tiempo que presentó sus memorias 'Sin rumbo cierto' a principios de siglo.
Este libro y el poemario 'Enigmas y despedidas' fueron las últimas obras inéditas que publicó Panero hace una década, cuando se le detectó el cáncer que el pasado lunes le causó la muerte.
Panero ha sido incinerado este miércoles en el tanatorio de Palafrugell, en una ceremonia íntima y con absoluta discreción.