Actualizado 11/05/2016 21:04 CET

Condenan a entre 6 y 2 años de internamiento a cuatro ceutíes por matar a un joven

CEUTA, 11 May. (EUROPA PRESS) -

   La Sección IV de la Audiencia Provincial de Cádiz ha condenado a entre seis y dos años de internamiento en régimen cerrado a los cuatro jóvenes ceutíes que el 24 de agosto de 2014, cuando todos ellos eran menores de edad, mataron a primera hora de la mañana a un ciudadano marroquí de 24 años, Said A., al que se encontraron en las inmediaciones de la frontera del Tarajal.

   La Sala ha desestimado los recursos presentados por la defensa de los cuatro condenados, todos ellos nacidos entre 1997 y 2000 en la ciudad autónoma, que habían quedado en libertad tras la sentencia del Juzgado de Menores ahora ratificada al cumplir los nueve meses de reclusión preventiva máximos previstos en la legislación.

   Dos de los jóvenes han sido señalados como coautores criminalmente responsables de un delito de homicidio con agravante de abuso de superioridad. Uno deberá hacer frente a seis años y seis meses de internamiento en régimen cerrado y a cuatro de libertad vigilada con asistencia educativa, así como a otras penas añadidas por posesión para el tráfico de sustancia estupefaciente que no causa grave daño a la salud. El otro, a cuatro años de internamiento cerrado y tres de libertad vigilada.

   A los otros dos se les considera "cómplices" del mismo delito, con dos años y tres años de internamiento en régimen cerrado, respectivamente, y tres de libertad vigilada en ambos casos. Todos fueron absueltos del delito de robo con violencia que se les imputaba.

   Según el relato de hechos probados de la sentencia, a cuyo contenido ha tenido acceso Europa Press, los jóvenes se encontraban la mañana de autos en un lugar "solitario y oscuro" antes del amanecer cuando uno de ellos "salió en busca de cartones". Tras ver a la que después sería su víctima regresó junto a los demás y dijo haberse topado con un "demonio".

   Said A., al percatarse de la presencia de los menores, salió corriendo y fue perseguido por ellos durante un kilómetro. Al alcanzarle le causaron cinco heridas con una navaja estilete y le golpearon en la cabeza con una piedra o un ladrillo para "asegurar el fallecimiento". Después "salieron corriendo, sin auxiliar en modo alguno a la víctima o pedir auxilio para el mismo, que, a consecuencia de las heridas recibidas, y a pesar de la asistencia recibida por agentes de la Guardia Civil y personal sanitario, falleció".

   La defensa alegó "nulidad de actuaciones" por la declaración de un testigo protegido y supuestos vicios en la investigación policial, así como que se tuviese en cuenta que los hechos se habían desenvuelto en el marco de una "pelea", entre otros argumentos desestimados.