Actualizado 17/11/2015 14:06 CET

Las anécdotas de Perales: Del día que creyó coger a un niño al que le dispararon

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   José Luis Perales, uno de los cantautores y compositores más conocidos de nuestro país, publica su primera novela el próximo 26 de noviembre con el título de La Melodía del Tiempo (Plaza & Janés). De esta manera, Perales vuelve al panorama actual pero sin duda también recordando una gran trayectoria encima del escenario.

   Ha sido la publicación XL Semanal de ABC donde Perales ha tenido la oportunidad de hablar con el cantautor y haciendo balance anécdotas memorables, tiene un par de ellas, cada cual más sorprendente. Por ejemplo, como que le metieron un tiro en plena actuación.

   "Fue en Extremadura. A mitad del concierto se levantó un señor muy trajeado, se acercó al escenario y me dijo: 'Haz el favor de callarte porque me estás mareando'", relata para XL Semanal. Sin embargo, lo que menos se esperaba es que este hombre sacara un arma y le pegara un tiro sin más. "Me di un susto de muerte, podía haberme convertido en un mártir de la música. Al final resultó que el hombre andaba mal de la cabeza y las balas eran de fogueo", termina.

LA GRAN CONFUSIÓN DE PERALES: ¿ERA UN NIÑO O UN ENANO?

   Pero no es la única anécdota con la que nos sorprende José Luis Perales. Algo menos dramática y mucho más graciosa y divertida por su confusión fue una que ocurrió cuando cantaba uno de sus temas más entrañables y memorables, Que canten los niños. Tema que como bien indica a la publicación, le dio "mucha satisfación cuando me dijeron que la habían cantado en la ONU".

   Volviendo al escenario, interpretando este tema junto a un montón de niños, llegó un gran momento de confusión y también de bastante risa debido a la situación. "Una vez subí al escenario a un montón de niños para que la cantaran conmigo y cogí a un niño en brazos y lo senté junto a mí en un taburete", comienza a relatar Perales.

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   "Cuando empecé a cantar, el público, en vez de encender velitas y emocionarse, comenzó a reír. Yo no entendía qué pasaba y, como no paraban de reírse, miré al niño y resulta que era un enano de 50 años que no paraba de hacer gestos de burla", añade el artista. Un momento que no olvidará en la vida pero que supo solventar con elegancia: "Como no sabía qué hacer, dejé al enano en el taburete y cogí otro niño para seguir cantando".

   Sin duda una anécdota memorable y de lo más simpática pues, ¿cómo se coló este enano en el escenario? Una pregunta que a partir de entonces nos hacemos todos porque aún un misterio que el artista no ha podido explicar.

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