MADRID, 1 Dic. (CHANCE) - Cincuenta años no se cumplen todos los días, esto es lo que debe haber pensado Eugenia Martínez de Irujo cuando decidió celebrar una fiesta de cumpleaños por todo lo alto en Madrid. Rodeada de todos los suyos, la Duquesa de Montoro hacía su entrada triunfal a la casa de su amigo Pascua Ortega dónde tuvo lugar la celebración acompañada por su pareja, el productor musical Narcís Rebollo. Radiante de felicidad, Eugenia mostrada lo contenta que estaba y regalaba a todos los fotógrafos un posado de lo más romántico con su pareja. Entre los invitados pudimos ver a grandes amigos de la hija de la Duquesa como Boris Izaguirre, Ainhoa Arteta junto a su pareja Matías Urrea, el estilista Josie, la actriz Cayetana Guillén Cuervo con su marido Omar Ayyashi, y a Carmen Lomana. Su hija Cayetana Rivera no quiso faltar, ni tampoco sus hermanos. Cayetano llegó muy bien acompañado de su novia Bárbara Mirjan, y Fernando acudió de lo más contento a la celebración de su hermana. Muy felices y sonrientes vimos llegar a Sofía Palazuelo y Fernando Fitz-James, sobrino de la homenajeada. Y es que esta felicidad se ha mezclado con las sorprendentes declaraciones de Eugenia en el programa de Planeta Calleja. Allí, la única hija de la desaparecida Duquesa de Alba confesó lo mal que lo había pasado con Jesús Aguirre, segundo marido de su madre. "La gente lo tiene en un altar pero me quedo muy bien sacando lo que él ha sido en realidad", explicaba a Jesús Calleja mientras añadía: "Para nosotros fue penoso que se casara con Aguirre. Me dijo unas cosas con 11 años que se me quedaron grabadas y todavía las tengo...". Una confesión en la que ha contado con todo el apoyo de su hermano Cayetano: "Jesús Aguirre fue nefasto para todos nosotros".